IZQUIERDA: UNA CAUSA PERDIDA

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IZQUIERDA:UNA CAUSA PERDIDA

Ni los socialistas tumban tranvías ni los conservadores hacen novenas. Pablo Iglesias dijo que la derecha española va el domingo a misa después de ir el sábado de putas, lo cual confirma que Pablo no pisa una iglesia. Como ha podido comprobar él mismo, el PP y el PSOE, lo que llama el “bloque monárquico”, tienen que protegerse mutuamente. Lo mismo pasa en Alemania: tras haber gobernado solos después de la Segunda Guerra, suelen gobernar juntos, apoyándose unos a otros como boxeadores sonados.

En Cataluña no hay un combate entre rojos y derechistas, sino entre independentismo y Estado, republicanos y monárquicos, europeístas y nacionalistas. Manuel Valls acaba de declarar que la postura de Francia y de la izquierda ante un desafío secesionista habría sido del mismo nivel que el 155. El ex primer ministro de Francia ha comprobado en sus años de gobierno que a los franceses no les interesa saber si la política es de izquierdas o derechas. Quieren pragmatismo. “La izquierda puede morir si no se reinventa”, dijo.

Estamos al final del ciclo de la confusión ideológica. En España, la izquierda está orgullosa de haberse conocido; desde su superioridad moral e intelectual culpa de todo a la derecha corrupta y neofranquista. Pero va a tardar un siglo en explicar por qué se han convertido en el obispo Oppas del independentismo y por qué están tan crecidos, mirándose al espejo, en lo que Lacan llama “el narcisismo de la causa perdida”.

Los partidos conservadores y socialdemócratas siguen ganado elecciones y las izquierdas no ganan sino en los ayuntamientos. Han dejado a la derecha la defensa de la Constitución después de 30 años en los que -como escribió Manuel Vázquez Montalbán– el PP mantuvo relaciones sadomasoquistas con el nacionalismo. Pero en la lucha final, el duopolio de la derecha, los partidos dinásticos, mantienen el voto del miedo al caos y van a salir reforzados después de esta revuelta de ricos.

La UE teme que Cataluña sea la chispa que encienda la mecha del secesionismo en Escocia, Baviera, Córcega, Flandes, la Padania. En España hay días en que parece que esto se va a pique, con movimientos secesionistas en todo el Estado y una pulsión destructiva que ha contagiado a la izquierda. Todo porque han olvidado el análisis riguroso y el respeto a la ley.

Edward Gibbon es el primer historiador moderno que narra la caída del Imperio romano por la pérdida de las virtudes cívicas y porque todos olvidaron que la ley era superior a los dioses y a los emperadores. “La ley era cosa sorda e inexplicable, incapaz de ablandamiento ante la menor transgresión”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )