EL JERSEY ROJO DE PEDRO SÁNCHEZ

PEDROROJO

EL JERSEY ROJO DE PEDRO SÁNCHEZ

Como todos ustedes saben, este martes se instaló en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso la capilla ardiente de Manuel Marín, presidente de esta Cámara entre el 2004 y 2008. 

El Rey Felipe VI, el presidente del Gobierno, los presidentes antecesores Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, dirigentes de distintas formaciones y numerosos ciudadanos anónimos desfilaron para rendir homenaje a una de las personas que forman ya parte de la historia política de nuestro país. 

El momento fue emotivo y protocolariamente correcto, desde la bandera de España enlutecida hasta el predominio de la familia del difunto. Sin embargo, lo que más llamó la atención en esa sala fue que Pedro Sánchez, secretario general del PSOE se presentase en la capilla ardiente con un atuendo del todo inapropiado para el momento. Sánchez vestía sin corbata y con un jersey rojo totalmente fuera de lugar. 

La elegancia radica en saberse comportar para estar a la altura de lo que se espera de nosotros en cada una de las circunstancias en las que acudimos.  La ropa es un componente más de nuestra personalidad por lo que nunca deberíamos infravalorarla; máxime cuando acudes a un evento luctuoso como era éste y representas a todos los socialistas. 

En un funeral o duelo se impone el máximo rigor y respeto, y éste lo confiere el color negro. De igual manera que todo el mundo espera que nadie grite o de palmas, los tonos oscuros son los únicos aceptables en estas ocasiones. 

Aunque no era un funeral de Estado, la etiqueta correcta en este caso era el traje de chaqueta negro riguroso, de un tejido sin brillo, o como mucho un gris pizarra o un azul marino muy oscuro. El respeto se muestra vistiendo de una manera discreta y apagada. 

El luto impone la corbata negra, sin lunares ni rayas y una camisa sin cuadros ni colores. Los zapatos y los calcetines tienen que ser negro igualmente. 

Lo que nunca debería vestirse en un funeral son colores brillantes. Los colores primarios, como son el rojo (y el azul o el amarillo) parecen irrespetuosos y ofensivos en este contexto. Sobre todo el rojo, ya que en muchas culturas es símbolo de celebración. 

No es bueno convertirse en la comidilla de la gente en una capilla ardiente. Y más, por un error tan garrafal como es la dejadez de vestir un jersey rojo. 

Maira Álvarez ( ABC )