José Luis, el mediador

lopez

José Luis, el mediador.

Ayer en  Venezuela sucedió algo insólito que merece ser interpretado cuando pasen unos días y uno de sus protagonistas esté de regreso en España y nos lo cuente, porque el encuentro entre el ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y el preso de conciencia Leopoldo López en la cárcel de máxima seguridad de Ramo Verde, marca un hito que tal vez traiga consecuencias para el devenir de la política de ese país.

Me imagino la sorpresa de Leopoldo Lopez, encerrado en una celda de aislamiento desde hace más de dos años en la prisión venezolana de Ramo Verde, cuando sus carceleros abrieron la puerta de su celda y se encontró con José Luis Rodríguez Zapatero.

“¿Qué haces aquí,  coño de madre? –  es posible que le dijera el venezolano al español con una expresión mezcla de sorpresa y de alegría  por la inesperada visita.

Luego se estrecharon la mano, y  tal vez se abrazaron, y aunque los carceleros les dejaron a solas, sin límite de tiempo para que hablasen de lo quisieran, algún micrófono les grabó la conversación para que Nicolás Maduro estuviese informado, sin matices, del diálogo entre los dos políticos.

Estoy persuadido de que  este encuentro tendrá consecuencias porque no es imaginable que Maduro haya accedido a la petición de Zapatero de visitar a López sin haber calculado, y tal vez decidido previamente, la rentabilidad de imagen que desea sacarle a ese gesto de magnanimidad chavista.

Me gustaría acertar, y por eso lo escribo hoy para que quede constancia de lo que intuyo, porque el gobierno de Caracas necesita algún gesto internacional para asearse mínimamente el rostro represor que exhibe cada día, y Leopoldo López podría ser excarcelado y amnistiado, a no mucho tardar.

Nicolás Maduro tiene en este momento como prioridad el empeño en desprestigiar al parlamento venezolano, en el que está en minoría, y por esa razón preferirá hacer un gesto de magnanimidad soltando a un preso, antes que concederle a los diputados antichavistas el éxito de haber sacado adelante una ley de amnistía.

Es cierto que la historia nos dice que los dictadores cuando se ven acorralados acrecientan la represión, pero el gobierno de Venezuela se está quedando sin aliados internacionales y le puede venir bien darse un respiro soltando a Leopoldo López , al que lleva torturando suficiente tiempo.

Como hay que darle al César lo que es del César, yo me felicito de que Rodríguez Zapatero  esté logrando algún avance en una gestión en la que otros han fracasado, porque en toda negociación hay que mantener siempre algún puente habilitado que permita lograr acuerdos.

En España  a veces no sabemos para qué sirven los ex presidentes de gobierno, de los que Felipe González dijo que eran como los jarrones chinos que no sabe uno dónde ponerlos, pero lo cierto es que a veces son útiles como mediadores, al menos fuera de nuestro país, porque aquí los tenemos desahuciados.

Diego Armario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*