JUAN CARLOS I, ANTE LA HISTORIA

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JUAN CARLOS I, ANTE LA HISTORIA

¿Será posible que no exista en España un empresario audiovisual capaz de producir una serie de televisión sobre Juan Carlos I como los británicos han hecho con Isabel II en The Crown? ¿Es que no tenemos directores, guionistas, realizadores, actrices y actores de la alta calidad de los que robustecen la televisión en Inglaterra? ¿Es que ninguna instancia política se interesa por una idea de tanto alcance histórico y de tanta envergadura artística?

Me envió una productora amiga la grabación de The Crown y dediqué el fin de semana a verla. A Shakespeare, según muchos británicos, le hubiera encantado escribir el guión. La serie es un asombro de calidad, también de interpretación, dirección y ambientación. The Crown ha puesto un espejo delante de los primeros años del reinado de Isabel II, con los errores por la Reina cometidos y también con los aciertos. Su eficacia reside en la objetividad porque el balance resulta altamente favorable para la Soberana británica.

Los cuatro reinados más grandes de la Historia de España han sido los de Carlos IFelipe IICarlos III y Juan Carlos I. A partir de 1975, el Monarca fue artífice de la ingente y complejísima operación política que supuso articular el trasvase, sin violencia ni sangre, desde una larga dictadura a la democracia pluralista plena de la que disfrutamos. Durante cuatro décadas, Juan Carlos I reinó con prudencia y sagacidad, con flexibilidad y firmeza. Desbarató un intento de golpe de Estado en 1981 y, conforme a la Constitución, ejerció sus funciones de arbitraje y moderación con habilidad y discreción, contribuyendo de forma decisiva a loslargos años de libertad y prosperidad.

Consolidó, además, al servicio del pueblo español, la Monarquía que su padre Juan III defendió desde el exilio contra los designios de Franco. El dictador apostaba por una Monarquía casi absoluta, la del Movimiento Nacional, semejante a la de algunos países árabes. Don Juan defendía una Monarquía como la danesa o la noruega y con un objetivo sustancial: devolver al pueblo español la soberanía nacional, secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil.

Con sus luces y sombras, el balance del reinado de Juan Carlos I es abrumadoramente positivo. Antes de que los sectarios de la posverdad lo adulteren y manipulen no estaría de más que una serie, al estilo de The Crown, le ponga popularmente, porque históricamente ya lo está, en el lugar que le corresponde.

Luis Marí Anson ( El Mundo )