JUGUETITO CARO

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JUGUETITO CARO

La Junta aportará casi 140 millones de euros anuales a su radiotelevisión pública, la de ellos, hasta 2019. Con nocturN(av)idad y alevosía, como es tradición cada año, el Gobierno regional le cuela al contribuyente neto andaluz, especie en vías de extinción, la factura de su aparato propagandístico. Que no se detiene en esos (astronómicos) más de 400 kilos por trienio, ya que cada ejercicio se cierra con un déficit dantesco que, por supuesto, enjugan contra su voluntad los ciudadanos por la gatera de la dotación presupuestaria de urgencia. A Juan dontancredo Marín, igual que la continuidad en el cargo del alcalde presuntamente corrupto de Granada, este expolio le debe parecer el timbre de una gobernanza ejemplar.

Canal Sur es un burdo instrumento de adoctrinamiento e idiotización, si excusan el palabro, como todas las compañías de su estirpe. No es un secreto. Por eso ningún partido, ni siquiera esos Ciudadanos que una vez por semestre hacen una propuesta liberal, aboga por su supresión: prefieren esperar su turno para heredar el juguetito o trocar su aquiescencia aquí por el silencio del otro allá. Dicho lo cual, la triste especificidad de la RTVA es que resulta vulgar por encima de eficaz, más allá de su utilidad como agencia de colocación para adeptos al régimen y como pingüe nicho de negocio para los empresarios (¿?) orgánicos, muchos esquejados de la casa según revela regularmente la prensa independiente, la poquita que va quedando.

Aquí no se unifican servicios, al contrario que en los hospitales, ni se plantea el cierre de ninguna de esa docena larga de delegaciones cuajaditas de paniaguados. Pagamos más empleados en este chiringuito, corresponsalía en Bruselas incluida, que Atresmedia y Mediaset juntos: cada jubileta rural manipulado cotiza un riñón.

Lucas Haurie ( La Razón )

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