JUNQUERAS: UNA PISTOLA AL CUELLO

Junqueras_30

JUNQUERAS: UNA PISTOLA AL CUELLO

Se dijo que el teatro es el encuentro con lo inesperado, lo desconocido. También en política apasiona más lo que es inesperado; la primera cita de Pedro Sánchez yPablo Iglesias en el Congreso de los Diputados no ha sido un reestreno de aquella sesión continua que fue el año 2016. Hubo teatro de provocación y del absurdo. Trataron de acercar posturas y explorar vías de colaboración para echar de La Moncloa al Gobierno del PP.

Le pregunté a Margarita Robles cómo había visto la cita: “No sé nada, porque he estado en la Junta de Portavoces. Aún no he hablado con Pedro. Pero Pablo me ha dicho que estaba contento”, responde. Enseguida salió Pablo a los medios para decir que en julio empezará la colaboración entre los dos partidos: “La reunión ha ido muy bien. Hay puntos de acuerdo”. Pablo Iglesias ha rematado la faena con un volapié al estilo de Luis Mazzantini: “Con la cuestión catalana pasará lo mismo que con el matrimonio gay. Hace 20 años, en el PP se oponían al matrimonio homosexual. Hoy se ve como algo de sentido común y Sánchez ha entendido que la España moderna es plurinacional”. Ha comparado un libro de familia con el derecho de autodeterminación.

Hay políticos que dan su nombre a un siglo y los hay que pasan a la memoria como una calamidad. Veremos a ver cómo acaban éstos. La clave de su segundo emparejamiento está en su actitud ante los catalanes. Aunque Pedro parece que no lleva tanta prisa como Pablo para desahuciar al matrimonio Rajoy y a los niños y okupar el palacio de La Moncloa, los dos quieren contar con los independentistas, cuando éstos se están descomponiendo y, de paso, descomponiendo al PSC. La proclama de Miguel Lupiáñez, del PSC y alcalde de Blanes, asegurando que Cataluña y España son tan diferentes como Dinamarca y el Magreb ha dejado a los independentistas en el ala de la moderación, tratando a los españoles como Hitler trataba a los judíos, a los eslavos o a los rusos, como gente inferior.

En otro tiempo, sólo Albert Rivera se atrevía a utilizar la palabra traición para referirse a los separatistas, como si se tratara del obispo Oppas o de Vellido Dolfos. Ahora, gente cercana al Gobierno se atreve a decir: “Lo que tiene el PSOE -y, en cierta medida, Podemos- es una empanada mental. La mitad del PSOE y la mitad de Podemos consideran que la postura de sus líderes es una traición y que el día que despierte la España constitucional en Cataluña no van a saber dónde esconderse”. Desde Cataluña me informan de que los del Govern están sumidos en una profunda indeterminación: “Junqueras quiere ser president y pedirle que firme algo es como ponerle una pistola al cuello”. Me explican que si no hay referéndum el 1 de octubre, se convocarán elecciones autonómicas, probablemente el día 2. “A no ser que el 11 de septiembre la manifestación sea gigantesca”.

“¿Y el Gobierno?”, pregunto al Gobierno. “El Gobierno intenta enfriar el debate para que no se dispare la escalada”, responden.

Raúl del Pozo( El Mundo )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*