” JUNST ” EN EL ODIO

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” JUNST ” EN EL ODIO

¿Puigdemont se ha extraviado, gira en una montaña rusa? ¿Se le ha ido la olla o es la voluntad de poder la que le hace seguir su propio rumbo? Para muchos es un trastornado, para otros, un torpe provinciano, para algunos, un personaje entretenido que ha logrado desorientar al Gobierno. Domina las candilejas interpretando el papel de un soñador para una nación. En el teatro de la política también interesa lo que es inesperado. Puigdemonr sorprende siempre. “El espectador siempre está esperando que pase algo y el actor es el provocador de esa inquietud”, dice Miguel Ángel Conejero en su libro El actor y la palabra. Es muy posible que dentro de unos días Puigdemont sea marginado por su propio partido; en este instante aún interpretará el papel de protagonista.

Mariano Rajoy ha dicho que Puigdemont está fuera de la realidad. Puede que efectivamente sufre trastornos de la razón y obre con incoherencia. Actúa como un gran disimulador, como hábil juglar de patriotas. Aún le necesitan; después puede ocurrirle lo que a muchos héroes de la multitud. A Savonarola los mismos que le aclamaban cuando lo quemaron, hicieron con su efigie un cerdo de cartón y lo arrastraron por las calles.

Nadie sabe qué va a hacer el prófugo de Flandes el día 31 de enero. Su abogado insinúa que puede intentar la investidura presencial. “No descartes -me dicen los que están en la onda- ver a Puigdemont sentado en el escaño y votando su investidura”. De momento, los leguleyos están mintiendo sobre la supuesta inviolabilidad del ex. El fiscal general del Estado les ha advertido que la inmunidad parlamentaria no le exime de ser ingresado en prisión. Es que no existe ese privilegio para los parlamentarios autonómicos.

La Constitución garantiza la inmunidad de los diputados y senadores. El origen de esta prerrogativa procede de Westminster desde la época en que Thomas Morodefendió el privilegio de que los parlamentarias pudieran expresarse con libertad.

Todo ha cambiado pero todo sigue muy oscuro. “Ahora los independentistas -siguen mis fuentes- compiten para demostrar quién de ellos es el más legalista para ser el mejor interlocutor del Gobierno. Lo único claro es que Junts per Catalunya y ERC se odian más que aman a Cataluña. Todo lo que hagan no será a favor de la independencia sino para destruirse”. Me convencen de que los dos serían capaces de pactar con Ciudadanos con tal de meter al otro en prisión. Posiblemente Puigdemont será investido a distancia y hay quien cree que llegará de incógnito a la sesión. Después, quizás, se anulará la elección por el Tribunal Constitucional y se escenificará una nueva votación para elegir a otro de Junts per Catalunya.

Raúl del Pozo ( El Mundo )