LA AGONÍA DEL PAYASO

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LA AGONÍA DEL PAYASO

PUIGDEMONT continuará hasta convertirse en Joaquín Reyes, o ya se ha convertido en él. Reyes/Puigdemont jugando con un ajedrez o un minigolf de Europa y de Cataluña, una Europa de Torrejón, una Cataluña de Albacete. Reyes/Puigdemont arrojado a un parchís humano entre el gigantismo de su ego y el enanismo de su política, una locura de casa de muñecas en sus manos y de bolas de Eurovisión y gorros de ducha de Abba sobre la cabeza, haciendo chiribitas. Y además, la policía, la justicia metaforizada en guardia de tebeo, a quien le resulta imposible, por absurdo, detener a Pin y Pon, estén o no a su alcance. No fue tanto el sketch de Reyes, en quien vemos a veces ese tono de recaída de Omaíta. Es que la realidad nos hace los chistes.

Cataluña ha superado todos los límites del humor y la amargura, como si viéramos que un payaso llora de verdad por su maquillaje y sangra por el chorrito de su margarita. En el Parlament, Roger Torrent, con su cara de envenenado de ópera, se columpiaba de nuevo entre la ley, el símbolo y la alucinación. Como decía Paco Rosell en Espejo Público, se trata de «moverse en la cuerda floja para seguir manejando la apariencia de que va a continuar el proceso». Sí, la agonía del payaso apuñalado en su corazón de trapo es larga, esponjosa y tristísima.

Puigdemont deja paso a Jordi Sánchez para prolongar el conflicto, otro convicto para enfrentar a la ley contra los Barrabases del pueblo. No hay intención de formar gobierno, sólo de que el payaso siga salpicando sangre de corcho. Quizá piensan en provocar un error de la justicia que pueda colar en algún tribunal puritano de Europa. Quizá no saben qué hacer, ni Puigdemont con su propia agonía de regadera ni los indepes pragmáticos con ese muerto que no se muere. Quizá merece la pena seguir intentado la sedición porque, total, se puede uno ir a Suiza a alicatarse de dinero y silencio de mayordomo.

Aún quieren formar consejos y asambleas sin oposición y sin material, como templarios de pega; ese Espacio Libre de Bruselas, duty free de su fantasía, Directorio que convertiría las instituciones catalanas en un cabaret con patrón. Se nos acaban los símiles de comedia, de arlequines y de asesinatos con tetera. Pero hasta que la ley finiquite esto, habrá espectáculo.

Luis Miguel Fuentes ( El Mundo )