LA CABRA Y LA NACIÓN OCCITANA

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LA CABRA Y LA NACIÓN OCCITANA

Arranca lo que los independentistas llaman el segundo asedio judicial o represión del Estado, una causa general contra Cataluña. Así habló Zaratrusta. Los reyes de las argucias comparan a los jueces del Tribunal Supremo con aquellos caníbales con ropones negros que, según Voltaire, quemaron a CalvinoFrancisco de Quevedo tenía muy mala opinión de los magistrados y de los catalanes. A los primeros los coloca entre los bufones y juzga la revuelta de Barcelona más como rebelión que como motín, no por el interés (“el güevo”), ni por las instituciones (“el fuero”), sino por el odio a España y al rey.

Es asombroso que casi 300 años después se siga hablando de fueros y de huevos. Ayer mismo, diputados independentistas en las puertas del Tribunal Supremo hacían un llamamiento a los demócratas para protestar por la “represión” que sufre Cataluña. Apoyaban a Mireia Boya, defensora de la nación occitana, ex presidenta del grupo parlamentario de la CUP. Fue concejala de Lez, en el Valle de Arán, y reivindica parte del sur de Francia y algunos valles italianos. Los políticos profesionales analizaron la comparecencia de Mireia como un acto de venganza y humillación a Cataluña. La heroína de la CUP actuó con una gallardía que no se observa en los partidos burgueses. Declaró que si la encerraban saldría cuando se proclamara la república de Cataluña. Pero no la metieron para adentro, a pesar de que la occitana reconoció ante el juez Pablo Llarena que la declaración unilateral de independencia no fue simbólica, sino real.

Los independentistas buscan olas de solidaridad. Necesitan como el pan de cada día mártires para echarlos a las fieras. Los universitarios intentaron sin éxito adelantar su propio mayo gritando que disidencia no es rebelión. Mientras, sus partidos son una quijada de asno y llaman a las masas a romper los barrotes de la cárcel. Es lo que Antoni Puigverd llama socializar la desgracia. “Puigdemont y los suyos han acampado en el irredentismo. Cuando los imputados sean tantos que desborden las rejas, cuando los jueces y fiscales ya no den abasto a hacerse cargo de tantas imputaciones, entonces la causa catalana romperá la pared europea de cristal”.

Claro que, luego, hacen énfasis en la venganza de los jueces y políticos del Estado. Ese “resistencialismo sacrificial” necesita de la crueldad de los verdaderos villanos, los que tratan a los independentistas como a asesinos. Aún creen que el futuro está de su parte y necesitan “la Legión y la cabra”, como dijo ayer Gabriel Rufián en el Congreso. Precisan, urgentemente, llenar las plazas, aquello que Edmund Burkedenominaba “multitud, tiranía multiplicada”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )