La casa por el tejado

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La casa por el tejado

Fito Cabrales – el cantautor canalla que hace poesía con los jirones de su propia vida – es muy partidario de empezar la casa por el tejado, pero a él se le puede disculpar todo porque es un tipo singular que le pone música a sus palabras y a sus sueños, cuando está despertando de la resaca de sus excesos que, según dicen los artistas, es el momento de máxima creatividad.

De hecho las casas particulares en las que van a habitar los genios o los locos, solo se pueden comenzar a construir de esa guisa, porque la ilusión no tiene paciencia y obliga a la mente a que condicione la voluntad para conseguir el milagro de hacer realidad los sueños, sin tener que pasar por el engorroso trámite de poner un ladrillo encima de otro.

Pero eso solo lo pueden hacer los poetas, y en estos momentos no tengo noticia de que existan muchos juglares ni trovadores entre los arquitectos que pretenden reconstruir el edificio ideológico y programático del Psoe.

Las casas de las grandes organizaciones se construyen desde los cimientos, ordenadamente, después de haber diseñado el modelo y tras un estudio concienzudo sobre para qué va a servir y quiénes la van a habitar.

Hoy la casa del Psoe está en ruinas porque ha soportado una de las crisis más profundas que se recuerdan en su historia, y Pedro Sánchez que es uno de los que han contribuido a dejarla en esa situación, anuncia que comienza una cruzada por toda España para regresar a Ferraz, como McArthur al Japón.

Es como si toda su vida futura la hubiese empeñado en un reto personal, que es lo que ha venido haciendo desde que pasó del anonimato a la notoriedad.

No sé si Pedro tiene mucho dinero ahorrado, pero se va a gastar una buena parte de su patrimonio en gasolina recorriendo toda España para predicar una buena nueva que ya es muy antigua, porque su único argumento vital se le ha escapado, como el agua entre los dedos, al no conseguir la muerte política de Rajoy.

A veces las personas, por muy importantes que se crean, acaban siendo anécdotas, y me malicio que éste va a ser el caso de “un tal Sánchez” , que es así como le recordarán algunos libros el día que el Psoe recupere su sitio en la historia de España.

El partido socialista me temo que sigue corriendo el riesgo de querer reconstruir una vez más casa por el tejado, y esto sucederá si se empeña en elegir secretarios generales sin definir previamente cuál es o debe ser su marco ideológico y su estrategia política, para que quienes lo dirijan se sientan obligados a atenerse a esos principios.

Tanto Zapatero como Sánchez hicieron de su capa un sayo y de su casa una ruina, y hasta que los socialistas no se tomen en serio lo que quieren ser de mayores, sin avergonzarse de lo que fueron sus mayores, están en riesgo de no levantar cabeza.

Diego Armario

 

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