La coartada de Iglesias

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La coartada de Iglesias.

Con su renuncia a estar en el Gobierno, Iglesias consigue la mejor coartada para acudir a las urnas.

Me confirman que para los posados nuestros tres jóvenes tenores de la política, el barítono viejo cada vez tiene menos entradas, ya no solo cuentan con director de escena, fotografía y atrezzo sino que ahora han contratado uno de vestuario y estilismo. Al inaugurarse la segunda ronda de desfiles de la cada vez más vista y manoseada Pasarela Investidura pudieron ustedes comprobar el hecho. La noche preámbulo se vieron Ribera-Villegas y Sánchez-Hernando. Etiqueta: chaqueta sin corbata y banderas de fondo. Ayer por la mañana, para el gran posado de Iglesias-Sánchez: Informal, casual y sport, con toque paseo colega. El segundo acto de la representación ha comenzado de un sainete que, ya lo confieso, se me hace cada vez más insoportable. El golpe de efecto teatral del día fue que Iglesias consiguió, con su renuncia a formar parte del Gobierno, su mejor coartada para acudir a las urnas.

Estamos donde estábamos el día 20 de Diciembre. Seguimos ahí y sin movernos tras darle a todos mil vueltas y asistir a mil ruedas de prensa. Todo por una razón-condición previa: Que el único con quien no se puede hablar y que bajo ningún concepto puede ser presidente del Gobierno es quien ganó las elecciones, Rajoy, y quien es el único que ha de serlo, sí, sí o sí, incuestionablemente y a cualquier precio, es quien las perdió a larga distancia, Sánchez. Y como solo EL puede serlo y tiene tan pocos escaños la situación se torna endiablada dado que sorber y soplar al mismo tiempo es en extremo complicado. Ya lo intentó y sorbió con Ciudadanos, pretendiendo que Podemos no soplara. Ahora pretende soplar con Iglesias y que no sorba Ribera.

Existen, por supuesto, otras posibilidades de Gobierno. Las razonables, las lógicas a tenor de los resultados, las sensatas para la economía y las necesarias para afrontar el separatismo. Pero todas ellas ni se entran a valorar, ni se contemplan. Ni existen. Y por qué?. Pues porque en ellas Sánchez no es presidente. Y para que Sánchez lo sea en realidad solo existe una matemática posible. El pacto que desde el primer día amenaza el futuro de los españoles. Porque ese pacto es un pacto no de cambio sino de desastre y de desguace. De desastre en lo económico con una ruina de proporciones venezolanas a muy corto plazo y de desguace de la soberanía nacional de España troceada en los cachos que a los secesionistas les venga en gana.

La única y real posibilidad que desde el minuto siguiente del recuento de los votos tuvo y sigue teniendo Pedro Sánchez es un gobierno con Podemos, o sea y si llamaos por su nombre a las cosas, con la Extrema Izquierda y como ni con sus votos no suma, con la aquiescencia de los separatistas. Esas son las lentejas y en esa cocina estamos. Porque no creo, aunque vaya usted a saber hasta donde llegan las tragaderas del abducido Ciudadanos, que les sea digerible el potaje a tres con que sueña el socialista, siempre él en Moncloa, claro, solo o en compañía de otros, eso le da lo mismo siempre que el sillón, de las sillas, el no habla, sea suyo. O sea, que ahora fuera Ribera sea el garbanzo bobo y se dejara cocer, dando su apoyo, aunque fuera con abstención vergonzante al guiso. O sea, que haga el lo que se pretendió que hiciera en la anterior Podemos y ¡el PP!, al que se le pedía bajo presunta responsabilidad que se suicidara y además cruentamente para general regocijo. No creo que por ahí pasara Albert ni Villegas, aunque a lo mejor sí pasaría el entregado Girauta.

Lo que ayer hubo de novedad en el enredo fue un giro, verdaderamente muy bien trabajado en escena, de recomposición del personaje Iglesias. “Si yo soy la causa de que no haya fumata roja, me salgo del fuego”. Aunque siga controlando la fogata, por supuesto. Con ello corregía una interpretación que le estaba haciendo daño y conseguía la mejor de las coartadas para ir a las urnas. Con la hábil finta, el Podemita mataba dos pájaros de un tiro y se recolocaba para cualquiera de los dos derivas que pueda tomar la cosa. Si hay pacto y gobierno, habrá conseguido el objetivo del poder para Podemos, aunque sea por persona interpuesta, y si no resulta posible tendrá la mejor consigna para con que presentarse a las elecciones: “Sino hubo acuerdo no fue por culpa mía, yo me inmole incluso por conseguirlo”. Y es esa cuestión la que me lleva a pensar, aunque sin convicción total, el poder tiene una atracción insuperable, que el líder de Podemos preparaba ayer ya su artillería de campaña.

En puridad, no hubo mucho más que eso si excluimos, claro está, el desfile, el paseo, el bordoneo, el zapateado y el me arremango y me dejo la piel siete veces, del uno, Pablo, quien debió acabar la sesión despellejadito, el pobre y la nueva impostación del otro, Pedro, una vez más con su raca-raca y que el si hará gobierno, que ya veremos como y con quienes que eso tampoco es importante y si es necesario hasta casi sin ministros, a sorteo en cada sesión parlamentaria, pero El, YO, Presidente. Que en eso se define, y nada más que en eso, el Cambio. En fin, dispóngase a sufrir, porque esto ya es un sufrimiento, otro mes completo de tramoya y pasarela.

Antonio Pérez Henares

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