LA COBARDÍA DE LOS PUIGDEMONT

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LA COBARDÍA DE LOS PUIGDEMONT

Un periodista  le preguntaba hoy en Barcelona a un funcionario que  si iba a cumplir con sus obligaciones o si se  negaría a aceptar la aplicación del artículo 155 de la Constitución,  y su respuesta ha sido:

si los parlamentarios y los miembros del gobierno de la Generalitat votaron en secreto la independencia  de Cataluña porque no tuvieron la valentía de hacerlo a cara descubierta, yo no voy a arriesgarme  a lo que ellos no fueron capaces.

A estas horas la dignidad de los políticos catalanes que embarcaron a cientos de miles de ciudadanos en la aventura de la independencia por las bravas y al margen de las leyes, ha bajado muchos enteros. Yo diría que nunca merecieron liderar un proyecto en el que otros creyeron, y que se han rajado demasiado pronto porque jamás tuvieron ni el arrojo, ni la dignidad de la que presumían.

Los Puigdemont, los Junqueras, las Forcadells, los Romevas y el resto de personajes indignos que presidían las instituciones catalanas hasta hace unos días, se han apresurado a mostrar sus vergüenzas y  han vestido el traje de sumisos vergonzantes mientras dejaban en plena orfandad a sus  seguidores.

A estas horas desconozco si el hombre del flequillo está en Bélgica pidiendo árnica o el estatuto de refugiado pero como diría el anónimo autor del Mío Cid “¡Dios que buenos vasallos y hubiera un buen señor!”

Si es verdad que él y algunos de los suyos han puesto tierra de por medio para evitar las consecuencias judiciales que se derivarán de sus actos ilícitos, merecen que sus seguidores les exijan la restitución de la dignidad perdida.

Llevo mucho tiempo escribiendo sobre el envite catalán, y quienes me leen saben que siempre he manifestado mi respeto por los ciudadanos independentistas porque tienen derecho a aspirar ser lo que les dicte su corazón, pero creo que incluso muchos de ellos coincidirían conmigo en que se necesitan líderes a la medida  de los retos que se afrontan, y ellos se han dejado engañar por una patulea de  cobardes que en estos momentos se están mudando la ropa interior.

Hay pasiones que dejan se serlo o se aminoran cuando la realidad entra por la ventana y nos da en las narices, y estos días en Cataluña se está empezando a vivir una sobredosis de evidencias que han sustituido a las mentiras que muchos quisieron creerse.

Después del uno de octubre – e incluso muchos antes –  los dirigentes de la Generalitat y parte de los parlamentarios, se han dedicado a engañar conscientemente a muchos ciudadanos que merecían al menos  “una mica de respecte”, como también nos lo merecíamos el resto de los españoles y la comunidad internacional que les observaba, pero les ha dado lo mismo. El problema no es que ellos hayan hecho el ridículo sino que se lo han hecho hacer a sus seguidores.

No pretendo ironizar pero estoy muy  agradecido  a  esos dirigentes ahora en desbandada  y a su insoportable levedad , porque   han conseguido unir a los partidos constitucionalistas, han despertado a los catalanes que se sienten españoles y que permanecían en silencio, y han devaluado el término facha, porque para ellos ahora lo es cualquiera, incluidos los oradores de izquierdas de la manifestación de ayer en Barcelona.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor

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