LA COFRADÍA DEL SANTO REPROCHE

President of the Community of Madrid, Cristina Cifuentes, during press conference announces her resignation in Madrid on Wednesday 25 April 2018

LA COFRADÍA DEL SANTO REPROCHE

Siempre me gustaron las rubias. Nunca lo he podido evitar y celebro no haber cedido a la engañosa propaganda que difunden los fracasados y algunas morenas, cuando dicen que son tontas.

Marilyn jamás tuvo rival, y eso es algo que no perdonan los que nunca pudieron contar con una de sus sonrisas, ni las que jamás supieron lucir su encantadora desvergüenza que hizo que más de un Kennedy se rindiera a sus encantos, y por eso fueron balaceados… pero estoy convencido de que mereció la pena.

Desde que tengo uso de razón he pensado que el sueño de cualquier hombre, que no se haya convertido en un ente asexuado o polimorfo, ha sido tener una rubia en su vida. Yo alguna tuve, aunque fuese teñida, pero también admiré a otras mujeres de pelo claro con las que solo me unió una sana amistad.

Una de ellas es Cristina Cifuentes de la que tengo escritos no pocos elogios que jamás se me ocurrirá borrar porque sigue siendo merecedora de las cosas buenas que dije de ella.

No recuerdo haber tenido jamás un amigo perfecto pero solo conservo mi afecto por aquellos que, con su pecados y errores, me siguen pareciendo dignos.

Ser un político en España tiene muchas ventajas pero también un problema porque los más golfos y sinvergüenzas de la profesión (ladrones, abusadores de niños, terroristas, maltratadores de mujeres, golpistas, y gente que ejerce otros tipos de violencia) son los que se erigen en acusadores de otras faltas intolerables pero mucho más leves, mientras que asumen como licitas sus propias desvergüenzas.

Es cierto que yo nunca me he dedicado a la política pero recuerdo que alguna vez me colé en el metro, hice un sin pa en un bar en Nueva York, me llevé una camisa en El Corte Inglés y me morreé en público con alguien a quien no conocía.
Ese es todo mi curriculum delincuencial pero, como Scarlet O´Hara, pongo a Dios por testigo que no tengo culpas que expiar en terrenos que me pudieran avergonzar… que yo recuerde.

Sin pedirle permiso, le robo a Joaquín Sabina la genial expresión de “la cofradía del santo reproche” para referirme a los delincuentes de mayor cuantía que militan en otros partidos de la Comunidad de Madrid.

Hoy debo tener un día tonto porque voy a citar el libro más leído de toda la historia para recordar aquella frase que pronuncio Jesucristo cuando los fariseos le preguntaron qué hacer con una mujer a la que habían sorprendido en el acto mismo del adulterio, teniendo en cuenta quela ley de Moisés ordenada su lapidación.
El personaje al que cito respondió. “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Tengo un amigo, autor de frases geniales que cada vez que tiene una duda dice que “entre ponte bien y estate quieta” no sabe qué hacer.
Pues yo sí sé.

Seguiré considerando a Cristina Cifuentes una amiga que se ha equivocado, pero no la abandonare ni borrare las palabras que hasta ahora he escrito sobre ella.

Diego Armario