LA CONDENA DE ARTUR MAS

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LA CONDENA DE ARTUR MAS

La condena de Artur Mas a dos años de inhabilitación por desobedecer al Tribunal Constitucional –un año y seis meses, para la exconsejera de Educación Irene Rigau; un año y nueve meses, para la ex vicepresidenta Joana Ortega– es lo bastante leve y lo bastante dura como para dejar abiertas todas las salidas políticas al problema secesionista.

El caso llegará ahora al Tribunal Supremo, que podrá confirmar, endurecer o aliviar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. El juicio a Francesc Homs por el mismo referéndum ilegal acaba de quedar visto para sentencia en el mismo Tribunal Supremo, que anticipará, así, su criterio sobre la revisión de la sentencia del expresidente Mas.

Mientras, el Gobierno sigue jugando a la ducha escocesa con los líderes secesionistas. Diálogo o estacazo, el grifo de los besos o el de las sentencias: la estrategia parece estar funcionando.

Las bazas del juego siguen acumulándose en el mismo lado. Cada vez hay más decisiones de supervivencia para Artur Mas y los suyos que dependen de hacia dónde incline la mano el presidente Rajoy. Pierden los duros de uno y otro lado: ni suspensión de la Autonomía de Cataluña ni declaración unilateral de independencia. Gana la pareja política del año, Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras. Aunque ya se sabe que, en la política como en la vida, el triunfo y el fracaso nunca son definitivos.

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One Comment

  • xcraterh19

    02/10/2017 at 13:32

    No entiendo nada.

    Por duplicar una tarjeta de crédito le meten en la cárcel, creo que la cantidad robada no cubre el gasto del chocolate del loro de tres meses.

    Y eso me hace pensar que el 3% no tiene nada que ver y que no me entero, debo de prestar más atención.

    Volveré al instituto, no me instruyeron como es debido, repetiré todos los cursos y asignaturas, incluso el recreo, supongo que también cuenta.

    Se de algunos compañeros que no sabían qué hacer con ese tiempo, yo ganaba unas pelas, cambiaba cromos y demás cosas de esa edad.

    Insultan mi pobre cultura.

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