LA DESMEMORIA QUE NO CESA

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LA DESMEMORIA QUE NO CESA

Pese al tiempo transcurrido, parece que aún no se puede hablar de nuestros asesinados y de nuestros asesinos sin una emoción que conlleve la tentación de olvidar a los asesinados y a los asesinos de los otros. Seamos quienes seamos, los unos y los otros.

Sin embargo, hay una verdadera urgencia cívica para que los españoles de hoy asumamos por fin los horrores de la guerra civil y de los cuarenta años de dictadura sin separar a unas víctimas de otras, comprendiendo lo que sucede cuando el odio se apodera de nuestra convivencia. Ese odio que ha vuelto a aparecer en Cataluña dividiendo a los catalanes con los mismos sentimientos cainitas que la Transición quiso superar.

La memoria histórica, cuando se aborda fragmentada por los herederos de una de las dos Españas, constituye el mayor obstáculo para que se imponga definitivamente la consigna final de Azaña, “Paz, piedad, perdón”, un olvido que no es desmemoria sino reconciliación.

Gregorio Marañón Y Beltrán De Lis ( El País)