LA ESCUELA Y LA TV COMO FÁBRICA DE MÉNTIRAS

tomadura

LA ESCUELA Y LA TV COMO FÁBRICAS DE MÉNTIRAS

Allí donde reina la mentira se vuelve difícil combatirla. Una falsedad circunstancial puede desenmascararse, pero cuando es una fuente de autoridad institucional como la escuela o la televisión pública la que fabrica y repite relatos manipulados, su desmontaje requiere de una paciencia y un tiempo del que no siempre dispone la política. Por eso hay que lamentarse de que la aplicación del artículo 155 no vaya a alcanzar los dos focos desde los que el discurso independentista ha logrado imponer a una parte de la sociedad catalana una visión distorsionada de la realidad histórica y política. Ejemplos no faltan y algunos de ellos son muy recientes.

Ayer tuvieron que declarar ante el juez ocho profesores de distintos centros de la localidad leridana de La Seu de Urgell, acusados de incitación al odio por haber utilizado las aulas para lanzar proclamas contra las autoridades españoles y en defensa de la huelga del 3 de octubre y del procés separatista. Algunos de ellos transmitieron a sus alumnos de nueve años al día siguiente del referéndum ilegal que “la Guardia Civil es mala y pega a la gente” que «quería votar».

Una actitud intolerable que sólo se explica por la falta de competencias de la Alta Inspección del Estado en Cataluña, donde sólo cuenta con tres personas y carece de capacidad sancionadora. Los docentes, que quedaron en libertad con cargos, fueron recibidos a la salida de los juzgados por 25 directores de las escuelas de La Salle de toda Cataluña que se concentraron para darles apoyo. Según dijo uno de los profesores, ellos trabajan “por la paz, la solidaridad y la justicia” y para que los “alumnos sean felices yendo a la escuela”. Es obvio que no sólo no han mostrado arrepentimiento, sino que entienden la educación pública como una militancia doctrinaria desde la que inculcar a los alumnos el relato independentista.

También en las universidades catalanas hemos visto a piquetes de estudiantesimpidiendo entrar a los alumnos que no quisieron secundar la huelga. E incluso enviaron misivas a los rectores para que, “por respeto y solidaridad con el movimiento estudiantil que tanto hace por el país”, recibieran un trato académico privilegiado.

La televisión pública catalana, por su parte, lleva años haciendo suyos los principios de actuación de la propaganda de corte totalitario. Mostrando una falta de ética descarada y un absoluto desprecio por los hechos, el informativo de TV3 InfoK, dirigido al público infantil, presentó a los miembros del Govern encarcelados como “presos políticos”, la Constitución como “el libro donde se recogen las leyes españolas” y el procés como un movimiento pacífico. La Junta Electoral deberá velar durante la campaña para que la televisión de todos los catalanes no se salga de la legalidad y ofrezca sólo información veraz y objetiva.

El Mundo