LA FIRMA DE JUNQUERAS

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La firma de Junqueras: «Actitud de guante blanco y daga al cinto. Mitad monje, mitad soldado»

Al analizar esta firma se observa una clara dualidad; inicia con un movimiento curvo e inclinado a la derecha, lo que desde el punto de vista grafológico indica la capacidad afectiva del analizado, sin perder por ello el control de la razón.

En su vida familiar es amable, conciliador. Desea dejar en ellos la impronta de una imagen agradable.

Es en esta primera zona en donde se observa el único rasgo legible de su firma, ese óvalo partido por la mitad y sobrealzado de su inicial mayúscula O, con que inicia su nombre propio.

 Ese óvalo dividido nos habla de una profunda astucia y de una ambigüedad deliberada para no mostrar nunca sus intenciones. Es decir «no da la cara», según le reprochó públicamente en su momento la entonces vicepresidenta de la Generalidad Doña Joana Ortega.

En esta zona de trazos curvos se nos muestra la personalidad que pretende mostrar el Sr. Junqueras; amable, cortés, de buenas palabras. En definitiva, su diplomacia de guante blanco.

Sorpresivamente, hacia la mitad de la firma, un trazo oblicuo inclinado a la derecha corta y separa en dos mitades muy diferentes la morfología de la escritura.

La explicación viene dada porque a partir de ahí todos los trazos serán angulosos, de tal forma que, simbólicamente se puede apreciar un cuchillo o una espada. No hay nada pacífico en este final de firma.

Para los grafólogos Viñals/Puente esta característica proviene de «una acumulación de energía que se dispara con un incentivo nervioso que lleva a la ruptura del dique de contención».

Posee una inteligencia rápida y vivaz. Dotes de observación, buena memoria y mucha retentiva visual.

Le acompaña una facilidad de palabra que oculta sus verdaderos objetivos. Capacidad para hacer creer a los demás lo que a él le interesa, para inducirlos a error. Aviso para navegantes.

Recientemente ha mostrado en público esa emotividad desbordante que guarda en su interior y que le llevó al sollozo.

Indicio claro de esos sentimientos ardientes que guarda en su interior, junto a un epicureísmo que le podría llevar al borde de la glotonería. Se observa en ese engrosamiento pastoso en determinadas zonas de esta firma.

M. Mercedes Sánchez ( ABC )