LA HISTORIA NO LES ABSOLVERÁ

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LA HISTORIA NO LES ABSOLVERÁ

La obsesión de los políticos que comenten excesos de todo tipo durante sus mandatos consiste en soñar que la historia les absolverá, y cuando mueren, si levantan la cabeza, comprueban que no es así porque nadie es inmune al paso de tiempo, y además los descendientes de sus víctimas se encargan de mantener la memoria de sus fechorías.

Los dictadores comparten la obsesión de que se escriba un relato favorable sobre ellos después de muertos, porque saben que es empeño inútil que no les salpique el odio que generan por el mal que hacen mientras viven.

Es cierto que algunos nostálgicos se esfuerzan en actualizar su infausto legado, y con anacrónico empecinamiento hacen lo indecible por festejar con nostalgia el aniversario del día que tuvieron el buen gusto de morirse.

Esa es la razón por la que el día que Dios tenga a bien llamar a Nicolás Maduro, Zapatero se va a llevar un disgusto y, salpicado por el papelón que está haciendo en Venezuela, tendrá muy difícil que la historia el absuelva porque, como el caballo de Atila, allá por donde va deja huella de su paso y no vuelve a crecer la hierba.

Los venezolanos no chavistas no entienden cómo es tan activamente torpe en sus continuos viajes a Caracas en los que lo único que consigue es aparecer con el tío del chándal y no obtiene nada a cambio que beneficie a los presos políticos o a la oposición democrática que es ninguneada por el camionero bocazas, al que solo justifican Pablo Iglesias y su adjunto Alberto Garzón.

Sus fotografías sonriente junto a Nicolás Maduro, Raúl Castro o Teodoro Obiang, después de haber cesado como Presidente del gobierno, forman parte de una colección de instantáneas para la galería del despropósito, en las que su amigo y destacado lobista en países en los que no se respetan los derechos humanos, el ex ministros de exteriores

Miguel Ángel Moratinos, le acompaña siempre que hay un negocio en perspectiva.
La memoria de muchos ciudadanos es frágil y por eso algunos han olvidado la vocación pirómana de ZP, que guardó un discreto silencio durante unos años después de cesar como Presidente del gobierno.

Ese periodo de discreción le hizo aparecer como lo que no era, pero la previsión se ha cumplido y la mula vuelve al trigo , porque de dónde no hay no se puede sacar y lo que sobra, se desparrama.

Diego Armario

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