LA HORA DE LOS MEDIOCRES

churrisz

LA HORA DE LOS MEDIOCRES

Generalmente los momentos difíciles reclaman la presencia de gente grande, pero vivimos unos tiempos en los que lo enanos – no físicos –  ocupan los estrados.

Ayer leí y reproduje un tuit que decía:

“He pillado a un ladrón robando en mi casa. Hemos recurrido a un mediador y al final sólo se ha llevado la tele y el ordenador.”

El autor de esas pocas palabras ha sido capaz de definir con una claridad meridiana lo que no han alcanzado a comprender la patulea de políticos y analistas de tercera división que, en pleno golpe de estado contra la democracia, están reclamando que se negocie con los delincuentes de la Generalitat, y aunque el número de insensatos e inútiles están repartidos proporcionalmente por la geografía española, bastantes de ellos se dedican a la política o al periodismo.

En este contexto Pedro Sánchez ha recibido una carta de un grupo de socialistas viejos – como a él les gusta llamarlos –  en la que reproducen la siguiente frase del escritor austríaco de origen judío Stefan Zweig,  que no sé si la habrá entendido o tal vez haya pensado que no va con él .

“Efímero es el momento en que la grandeza se entrega a los pusilánimes, y la suerte no volverá a ellos por segunda vez”.  

Si hoy día Diógenes  apareciese por alguna plaza  de Barcelona o de Madrid volvería a hacerlo a plena luz del día con su candil para ver si encontraba a un hombre honesto.

Hay demasiados charlatanes empeñados en erigirse en prescriptores de opinión. El problema que tienen es que no saben qué decir porque su fuente de sabiduría está en las frases y exabruptos, nivel de EGB, que pronuncia cada semana en el parlamento diputado de Esquerra republicana  Gabriel  Rufián, por no citar al tuitero Alberto Garzón que el día que piense algo más, lo tendrán que llevar a urgencias.

Menos mal que en Cataluña siguen teniendo a los de la CUP, gente de mente preclara que han sabido reaccionar a tiempo ante el anuncio del Banco Sabadell y de la Caixa de cambiar su sede social fuera de la Comunidad autónoma, y le han exigido a Puigdemont que como represalia la Generalitat deje de trabajar con ambas entidades bancarias.

No se han enterado de que, en el mundo del siglo XXI, las armas más importantes de un estado están en la economía, la banca y los recursos financieros, y por eso  los  tribunales de justicia utilizan también esos instrumentos para sancionar a quienes delinquen.

Me cuentan que los primeros en sacar dinero de estos Bancos fueron algunos preclaros independentistas.

Diego Armario

viñeta de Lida Galmor