LA HORCA Y LA PREGUNTA

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LA HORCA Y LA PREGUNTA

lLo que hoy en realidad empieza es la cuenta atrás para inhabilitar a Junqueras. Convergència y Puigdemont saben que no podrán celebrar un referendo en condiciones y que la patochada sustitutiva que organicen -si es que organizan alguna- no tendrá ninguna validación internacional para forzar al Estado a conceder nada.

Lo que esta mañana empieza es la tensión con que Convergència quiere romper la cuerda de la política catalana. Inhabilitado Mas -por la Justicia y por la CUP- y habiendo anunciado Puigdemont que no piensa volver a presentarse, al llamado PDeCAT no le queda ningún candidato ganador y puestos a que el proceso secesionista salte por los aires esperan llevarse a Junqueras por delante, para que si ellos no pueden ganar las elecciones tampoco pueda hacerlo claramente Esquerra y el resultado se parezca lo más posible al empate. Hoy Esquerra ganaría las elecciones al Parlament con 40 diputados y el PDeCAT sufriría para alcanzar los 20. Sin Junqueras, ERC no llegaría a tanto y tal vez la sangría en el PDeCAT no sería tan exagerada por el menor entusiasmo que generarían los republicanos.

La pregunta y la fecha del referendo tienen mucha menos importancia que la guerra de las izquierdas por destruir a Convergència. Lo que la CUP y Podemos intentan con las más indisimuladas agresiones políticas y hasta físicas, Esquerra lo intenta sin que se note el cuidado y por su parte Puigdemont alargará la pantomima del referendo hasta convocarlo oficialmente para que Junqueras firme los suficientes documentos como para que pueda ser empapelado.

El referendo es un punto de tensión en la distancia para una guerra que siempre fue local, fratricida y sectaria. Se repite la historia de Cataluña y una vez más el tan deseado partido contra el Estado no llegará a jugarse, encharcado el terreno de juego por las más sórdidas matanzas tribales.

Junqueras tiene que tomar la gran decisión de si se atreve a contarle la verdad a su público y toma la responsable decisión de reconocer que este proceso tal como está planteado no conduce a ninguna parte, y que hasta que su partido no tenga mayoría absoluta no podrá ni siquiera creer que tiene la fuerza para plantear un desafío real al Estado; o insiste en la inmadura tradición de Esquerra y por querer parecer el más patriota cae en la trampa convergente de la inhabilitación.

Más que los tanques por la Diagonal, el Gobierno tendría que mandar a una canguro para que los hermanos en celo no se hagan daño.

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor

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