La insoportable levedad del ser

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La insoportable levedad del ser.

Durante este verano algunos políticos han estado desaparecidos y no se les ha echado de menos.

Eso es lo bueno que tienen las vacaciones de los demás, porque el tiempo que regresan a ser personajes ignotos nos sirve para comprobar que se vive muy bien sin ellos , y a imaginamos una España mejor.

Es cierto que algunos han estado de guardia para que no olvidemos que seguimos sin gobierno y que debemos ir acostumbrándonos a ir cada seis meses a votarles, porque la actual especie que nos ha tocado en desgracia soportar son como las ladillas que se agarran a salva sea la parte, y hay que exterminarlas una a una. y aunque ninguno de ustedes me lo ha preguntado me adelanto a decirles que jamás convivieron conmigo porque yo, para esos y otros asuntos, siempre he sido muy cuidadoso.

No crean que se me ha ido la especie hablando de ese tema, porque yo sigo a lo mío, que no es otra cosa distinta a la de acordarme de la mediocre y nefasta generación de políticos que nos ha tocado en desgracia estos últimos años.

Algunos de ellos se cree imprescindible y en este perro mundo nadie lo es, por más que mi amigo Raimundo Castro haya titulado así su novela ( Los imprescindibles . La esfera de los libros 2016) un estudio concienzudo sobre los últimos maquis.

La historia no les dedicará referencias elogiosas a los cantamañanas de esta generación de políticos destinados a desaparecer sin dejar rastro de dignidad ni honor, como tampoco lo ha hecho con otros, porque hasta los malvados que ha tenido que soportar la humanidad a lo largo de los dos últimos siglos, al menos tenían inteligencia, ambición e incluso carisma para atraer a las masas.

Hace unos días Luis María Ansón en una entrevista que le hacían en El Español, decía que ” el problema más grave de España no es la corrupción sino la mediocridad”, y creo que tenia razón porque la corrupción se persigue y se castiga, pero la mediocridad no tiene sanción penal.

Por eso alguien debería decirle a los profesionales de la repetición de elecciones que desistan de tener un hueco digno en la memoria de nadie, porque cuando la espichen llevarán varios años en el basurero del olvido.

Por si alguien no se ha dado por aludido en este paquete de gentecilla entran muchos ciudadanos que piensan como ellos, porque sería injusto además de falso, creer que los políticos españoles son unos extraterrestres.

Les aseguro que se echa más de menos a los muertos ilustres que a los vivos sin sustancia, porque sobre los que ya nos dejaron en paz se han escrito libros interesantes, pero la vida, las palabras y las acciones de los que aún persisten en darnos el coñazo, darían para llenar más de una enciclopedia sobre la insoportable levedad del Ser, y eso ya lo hizo Milan Kundera.

Diego Armario

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