LA MOCIÓN TEMERARIA DE SÁNCHEZ CONDUCE A ESPAÑA AL BLOQUEO

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LA MOCIÓN TEMERARIA DE SÁNCHEZ CONDUCE A ESPAÑA AL BLOQUEO

Pedro Sánchez apostó este viernes fuerte, como a él le gusta, con una jugada temeraria, arriesgada y con muchas posibilidades de fracasar. El secretario general del PSOE ordenó por la mañana -antes de la reunión de su Ejecutiva- registrar una moción de censura contra Mariano Rajoy “para recuperar la dignidad del país” después de la “demoledora sentencia” de Gürtel que ha condenado al PP por corrupción.

El presidente del Gobierno le respondió con extrema dureza acusándole de pretender llegar a La Moncloa “a cualquier precio” aunque eso suponga dinamitar la estabilidad del país y lesionar el interés nacional.

La moción de Pedro Sánchez tiene muchos riesgos, como admiten en la dirección del PSOE. En primer lugar, puede fracasar porque necesita el apoyo de un conglomerado muy diferente de partidos. Pero en caso de salir adelante, el secretario general del PSOE llegaría a La Moncloa aupado por 17 diputados independentistas catalanes, ya que Ciudadanos aseguró este viernes que en ningún caso apoyará la moción de censura.

La iniciativa supuso todo un puñetazo en el tablero político que incluso podría paralizar la tramitación de los Presupuestos hasta que se dilucide si hay un cambio de Gobierno o si continúa Rajoy, como explicaron fuentes parlamentarias.

En la grieta del apoyo de los independentistas hundió la lanza Rajoy cuando reprochó con virulencia al secretario general de los socialistas que pretenda llegar a La Moncloa “como sea y con quien sea” sin importarle poner en solfa la recuperación económica, que debería consolidarse con los nuevos Presupuestos aprobados ya en el Congreso, ni tampoco la estabilidad del país, que atraviesa por un momento delicado por la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

De prosperar la moción, Rajoy vaticina un Gobierno “inviable”, algo que en su opinión, a Sánchez, cegado por sus propios intereses, “no le importa”. Más aún, el presidente cree posible verle “pactando con Puigdemont“.

El líder del PSOE enfatizó este viernes en rueda de prensa que no renunciará a ningún apoyo para llegar a la presidencia. Su objetivo es, dijo, “que entre todos saquemos a España del lodazal de corrupción en el que la han metido el PP y el Gobierno”. Es decir, también está dispuesto a contar con el partido de Puigdemont y con Esquerra Republicana.

Sánchez quiso recordar que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, fue también elegida con el voto favorable de algunos diputados independentistas. Pero enfatizó que su Gobierno “defenderá y hará cumplir la Constitución, la soberanía nacional, la integridad territorial y la convivencia entre los pueblos de España”.

El líder socialista quiere constituir un Gobierno del PSOE que convoque elecciones “cuanto antes”. Fuentes de la dirección apuntan que este mismo año. Eso sí, no será un Ejecutivo instrumental sólo con ese fin. De hecho, dejó claro que su intención es gobernar para “recuperar la normalidad política e institucional, regenerar la vida democrática, poner en marcha una agenda que atienda a las urgencias sociales y convocar elecciones”.

La Ejecutiva le apoyó de forma unánime. Ni siquiera hubo debate. El lunes se reunirá el Comité Federal para analizar la moción, que todo el partido ve como inevitable. Sánchez habló este viernes con la mayoría de los presidentes autonómicos socialistas, con los ex presidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero y con Alfredo Pérez Rubalcaba. Fuentes de la cúpula explican que todo el partido considera que el PSOE “no tenía otra opción”.

Desde los más fieles seguidores del líder hasta los más críticos, nadie cuestionó la iniciativa. Incluso nombres poco afines a Sánchez como Javier Fernández(Asturias) o Susana Díaz (Andalucía) apoyaron el movimiento táctico. El jefe del Ejecutivo asturiano aseguró que “había pocas alternativas”. Y Díaz dijo que confía en Sánchez y en que tomará sus decisiones “pensando en España”. El PSOE andaluz, oficialmente, apoya también la moción.

Fuentes socialistas aseguran que los barones que siempre rechazaron una investidura de Sánchez con el apoyo de los independentistas permanecerán callados. “Ni tienen mayoría, ni les conviene plantar batalla porque tienen elecciones en un año”, aseguraron en Ferraz.

Este viernes, la moción de Sánchez contaba con el apoyo de los diputados del PSOE (84), Unidos Podemos (67), Esquerra (nueve), PDeCAT (ocho), Compromís(cuatro) y Nueva Canarias (uno). 173 síes, a sólo tres de la mayoría absoluta. Ayer mismo, el PNV (cinco escaños) solicitó una reunión para estudiar la posibilidad de aprobar la moción. En Ferraz les salen las cuentas, aún así reconocen que hay muchas posibilidades de que no salga adelante si los nacionalistas o independentistas ponen condiciones inasumibles.

Distintas fuentes de la dirección socialista coinciden en que la moción es un acierto y que sólo presenta ventajas: se gane o se pierda. “Es un win-win“, aseguraron hasta tres personas distintas próximas a Sánchez. “Si llega a La Moncloa estará en las mejores condiciones para ser presidente después de las elecciones, incluso en el caso de que la legislatura sea muy corta”. En Ferraz son conscientes de la inestabilidad parlamentaria que tendría un Gobierno del PSOE apoyado sólo en 84 escaños.

En el caso de que la moción no prospere, añaden, será porque el PSOE no acepta las exigencias de los independentistas. Y Sánchez demostrará que “no quiere ser presidente a cualquier precio”.

En Moncloa la preocupación era palpable. Aun a sabiendas de que la aritmética que debe cuadrar el líder socialista es complicada, son conscientes de que puede dar resultado. El ambiente en Presidencia y en la sede del PP era de desasosiego, convencidos de que a Rajoy se le está tratando injustamente.

El propio presidente hizo hincapié en su comparecencia ante la prensa en el hecho de que el PSOE justifica su moción con una “falsedad”, puesto que la sentencia de la Audiencia Nacional sobre Gürtel “no condena a ninguno de los miembros del Gobierno” que Sánchez quiere recusar.

Más aún, Rajoy no dudó en negarle a Pedro Sánchez, con quien hasta este mismo viernes hacía piña frente al desafío catalán, “autoridad moral” para cuestionar su credibilidad y su honestidad, habida cuenta de que los socialistas también se enfrentan a presuntos y graves casos de corrupción en Andalucía y Valencia.

Marisa Cruz ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor