LA OBSESIÓN LIBERTICIDA DEL GOBIERNO BALEAR

francina

LA OBSESIÓN LIBERTICIDA DEL GOBIERNO BALEAR

Es una perogrullada que los políticos están para solucionar los problemas de la ciudadanía, y no para crearlos. Aunque no lo parece ante la reincidencia de algunos a la hora de generar conflictos más o menos artificiales. Así, desgraciadamente, Baleares se ha instalado en el disparadero por las controvertidas decisiones que, un día tras otro, aprueban sus autoridades. La obsesión liberticida parece guiar a los socialistas de Francina Armengol y sus socios, un popurrí de fuerzas de izquierda integradas en Mès, con respaldo de Podemos.

Ayer mismo, el Gobierno balear aprobó su polémico proyecto de Ley de Vivienda, que obligará a los “grandes poseedores” que tengan 10 o más viviendas a cederlas si llevan al menos dos años vacías. La norma ha sido duramente criticada por su carácter confiscatorio. Además, los expertos subrayan que puede violar normas comunitarias y, peor aún, ser anticonstitucional, porque atenta contra el derecho a la propiedad privada, consagrado en nuestra Ley Fundamental. Es cierto que se contempla que este derecho puede ser delimitado a través por causa justificada de utilidad pública o interés social. Pero son, en primera instancia, las administraciones públicas las que tienen que desarrollar políticas que faciliten el acceso a la vivienda de los ciudadanos, y no traspasar ese problema a las empresas y propietarios privados.

Este ataque se suma, entre otros, a los que el Govern y la mayoría del Parlamento autonómico han protagonizado contra las corridas de toros -con una ley trampa para desnaturalizar los festejos- o contra el castellano, con una política educativa que parece inspirada por independentistas antiespañoles, que conculca el albedrío de los padres para escoger la lengua en la que quieren educar a sus hijos. La libertad, en suma, atacada por quienes debieran defenderla.

El Mundo

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