La Partida

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La Partida.

Parece una partida de póquer. Los jugadores disimulan. Se observan unos a otros. Procuran no mover un músculo de la cara que pueda descubrir su juego y, a la vez, tratan de adivinar el de los demás. Cuando estén todas las apuestas sobre la mesa, será el momento de levantar las cartas. Hasta entonces, conviene ser cautos. Puede haber sorpresas.

La partida para formar Gobierno acaba de empezar. Rajoy ha iniciado los tanteos por la periferia, un terreno difícil, problemático. Tácticamente parece un acierto. Le dirán que a la fuerza ahorcan, pero a partir de ahora no podrán decirle que no dialoga y que se queda tumbado leyendo el «Marca» y fumándose un puro. Un tópico, menos. Aun sabiendo que no puede esperar nada de los obcecados soberanistas catalanes, se sienta con ellos .

Abel Hernárdez ( La Razón )

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