LA PERPETUA A REFERÉNDUM

calos

LA PERPETUA A REFERÉNDUM

La cadena perpetua es la alternativa a la pena de muerte. Siempre ha habido asesinos en serie, violadores y descuartizadores de niños, desde Gilles de Raishasta el asesino de la motosierra, que no han hecho ni pueden hacer otra cosa que matar. No hay un solo caso de asesino en serie reinsertado gracias a esa empatía que Carmena -tan jueza como el politijuez del PSOE que el otro día insultó a los padres de las víctimas en el Parlamento- exhibía en La Tuerka para los terroristas que matan policías, no tanto para los policías que asesinan terroristas. Porque unos matan, otros asesinan. A los que matan a niños o mayores, en serie, al por mayor, al por menor o al detall, la Izquierda los considera víctimas de la sociedad. En cambio, los policías que matan delincuentes a riesgo de sus vidas asesinan en nombre del Capital.

La izquierda del siglo XXI parece tan irrecuperable ideológicamente como los criminales que defiende. Quizás porque, a diferencia de la del XIX y la socialdemocracia hasta la I Guerra Mundial, que venía de las fábricas, se nutre de profesores y periodistas dedicados al culto de su superioridad moral, tras condenar previamente a la inferioridad a los demás. Por eso, en la misma semana, Iglesias y el Pitufo Gruñón se felicitan de que a unos militares de la dictadura argentina les caiga la perpetua mientras aquí se niegan siquiera a recibir a los padres de las víctimas de secuestradores y asesinos en serie de niños.

Por cierto, que no he oído a las femiprogres del 8M defender a todas esas niñas y mujeres que son asesinadas por hombres y… mujeres. Mucho castrar a los violadores, pero cuando llega el momento de hacerlo legalmente -por lo químico-, mutis.

Tal vez por casualidad, como el burro flautista, o aplicando la lógica populista más elemental, Irene Montero encontró una salida a lo que se ha convertido en una fuente de animadversión contra los políticos de izquierdas: que el Gobierno convoque un referéndum sobre la cadena perpetua revisable. Si Rajoy no fuera un leño yerto en la charca de sus indecisiones, lo haría.

Por si acaso, el Sultán Morado desautorizó raudo a su portavoza y dijo que “jamás pondría a referéndum algo relacionado con los derechos humanos”. O sea, que perseguir y encerrar de por vida a los asesinos en serie va contra los derechos humanos. Acabáramos.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )