La pillada

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La pillada

Con las manos en la masa. Pillado in fraganti. Doblemente. Primero, por las Fuerzas de Seguridad del Estado. Ahora, por el tribunal de la opinión pública. Con los chicos de las camisetas moradas no ganamos para sorpresas. Ni para pilladas, como la del senador Galindo. De una gravedad indiscutida e indiscutible.

¡Caramba con los regeneradores! ¡Caray con los del cambio! Ahora resulta que alguno se dedicaba al menudeo de hachís y al manejo de envoltorios de cocaína. Jugaban a camellos. ¿Ése era el entrenamiento imprescindible antes de erigirse en salvadores de la patria? ¿Es necesario antes de ingresar como parlamentario en la Cámara Alta acreditar en el currículum cierta pericia en la venta de pequeñas cantidades de droga? ¿Desde cuándo? ¿Con qué objetivo? ¡¿Qué clase de broma es ésta?!

Alfonso Merlos ( La Razón )

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