LA PRECARIEDAD

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LA PRECARIEDAD

La precariedad laboral y la diferencia entre ricos y pobres se plantean como lucha de clases cuando lo que subyace es la meritocracia. No es que los camareros cobren menos que los arquitectos ni que los médicos tengan que marcharse de España para investigar. No hay precariedad laboral sino un precio ajustado a lo que cada uno puede ofrecer.

Un buen camarero en Barcelona va muy buscado y está en condiciones de exigir un sueldo brillante. Un mal arquitecto estará siempre en el paro y lo que el doctor Baselga aprende en Nueva York se desarrolla también en Barcelona. La precariedad está en el mérito y en el talento y aunque todavía quedan mediocres bien pagados, sobre todo en los periódicos, más pronto que tarde acabarán alojados en la estrechez salarial de su aportación y no por ninguna simetría moral sino por la inexorable realidad de sus empresas.

Procuraremos los mínimos a quien no los alcance porque caridad significa amor y cualquier proyecto personal o colectivo que no se base en la empatía está condenado al recuento de cadáveres. Pagaremos el precio, dicho en crudo, de vivir en un mundo civilizado.

Pero el “seiscientoseurismo” no es una opresión del capitalismo sino una característica de tus capacidades. La calidad es lo que marca y marcará la diferencia, el esfuerzo y el empuje del talento. Comerás y tus hijos irán al hospital y al colegio pero si quieres algo más necesitarás una habilidad o una idea. El resentimiento no te servirá de nada y cada día contamos con una energía y un tiempo determinados y debemos preguntarnos si estamos invirtiendo ambos de la forma más inteligente. Un poco más de introspección y bastante menos alboroto callejero sería un buen paso en la correcta dirección. No he conocido a ningún hombre que no destaque en nada y forma parte de nuestra tensión conocer nuestros talentos y exprimirlos para favorecer los planes de Dios.

Si lo que nos quejamos y exigimos a los demás nos lo pusiéramos como un reto de superación personal llegaríamos mucho más contentos al final del día -y las calles estarían más limpias.

Salvador Sostres ( ABC )

 

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