La rana y el escorpión

ranay

La rana y el escorpión.

La fábula, atribuida a Esopo, sobre el escorpión y la rana se puede aplicar perfectamente al momento político actual.

Todos recordarán la historia en la que el animal provisto de aguijón y cargado de veneno le pide a la rana que le ayude a pasar el rio con la promesa de que no le hará ningún daño, pero a mitad del trayecto le pica con su aguijón, y cuando la rana le pregunta incrédula al escorpión por qué ha hecho algo así, éste le responde “no he tenido elección, está mi naturaleza”.

Este cuento ha sido llevado numerosas veces al cine por directores como Orson Welles en “Mister Arkadin”, Neil Jordan en “Juego de lágrimas” o el director español Manuel Martín en la película “Morirás por ella” (Sexykiller), porque es un recurso relativamente fácil para trasladar la metáfora de la relación que existe entre el mal intrínseco y la torpe ingenuidad.

A algunos hombres les pasa algo parecido que al escorpión y todos conocemos conductas suicidas de personas que se entregan a sus verdugos sabiendo que van a ser sus víctimas, pero hay algo que les impele a caer en su trampa.

Algo así está sucediendo en estos momentos en la izquierda política española con movimientos y alianzas en partidos de larga tradición e historia que se echan en manos de una nueva formación política con la que solamente coinciden en el deseo de desalojar del poder a la derecha.

El objetivo estratégico me parece que se corresponde con una actitud coherente en la izquierda, pero el resultado de esta operación puede llevar como consecuencia la desaparición de lo que queda de I.U y el antiguo partido comunista además del debilitamiento del partido socialista hasta el extremo de llegar a perder la hegemonía que le convirtió en el partido que más años ha gobernado en España.

Ese riesgo no se le oculta ni al PSOE ni a Izquierda Unida, pero sus dirigentes tienen más urgencias personales que visión o estrategia de futuro, porque aunque son jóvenes no ignoran que si no gobiernan ahora se les pasara el arroz y sus nombres en vez de esculpirse en piedra se escribirán sobre la arena.

La política está hecha de orgasmos y Rajoy ya ha disfrutado del suyo al haber conseguido ser presidente del gobierno, por eso está decidido a marcharse y, en su cabeza ya tiene apuntada la fecha, que no va a coincidir con el momento que le quieran imponer los demás, en cambio Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e incluso Albert Rivera ya han dado su primer gatillazo y llevan camino de tener un nuevo coitus interruptus.

Diego Armario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*