LA REVUELTA DE MARZO

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LA REVUELTA DE MARZO

Como un Mayo en Marzo, la calle es un plató; el plató, una calle. Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, separatistas y constitucionalistas, feministas y viudas, pobres y burgueses, aborígenes y emigrantes, el pueblo desunido... se manifiestan contra el Gobierno. Todos “ebrios de terribles esperanzas”, como el poeta ante la Comuna.

Ya no es delito quemar la efigie del Rey, las redes sociales son plazas de la Bastilla y parece que esto se tambalea. A pesar de los síntomas de inestabilidad, no se ve una alternativa al descontento. Confirmada la imposibilidad de coaliciones y consensos básicos, los partidos aspiran a ganar en solitario, mientras la intención de voto se divide entre cuatro agrupaciones.

La izquierda andaluza dice que la Constitución del 78 está muerta y que ha sido sustituida por el Código Civil, pero el miedo no ha cambiado de bando. Cada semana, las encuestas dan a Ciudadanos mejores resultados que la anterior, predicen que estamos ante la mayoría de centroderecha más grande que vieron los siglos. Con el bipartidismo tocado, la izquierda menguada, congelada la segunda Transición, consolidado el bloque monárquico, Mariano Rajoy siente el aliento de Albert Rivera en el cogote, pero hace ejercicios de calentamiento para ganar las próximos elecciones.

Nadie sabe si el futuro será de centroderecha o de centroizquierda. Pedro Sánchezme ha sugerido que, para ser él presidente, tendría que ganar a Rajoy y que nunca sería vicepresidente. O césar, o nada. En esas especulaciones estábamos cuando han llegado noticias frescas de Marbella, entre emires, rusas y palmeras. Juanma Moreno ha declarado que el PSOE da muestras de nerviosismo y que la Junta de Andalucía ha puesto en marcha la maquinaria electoral para un adelanto de los comicios autonómicos.

¡Qué horror. La maquinaria, conjunto de piezas del mecanismo de un aparato, para intentar ganar elecciones; el puñal de papel en las manos del pueblo! El líder del PP en el sur anuncia que Susana Díaz multiplica su agenda: “Estamos viendo proyectos de obras virtuales en todas las provincias, no existe ni la maqueta”. Luego ha soltado una tontería: “Soy tauro y yo no me muevo de aquí hasta que sea presidente de la Junta. Somos el partido ganador”.

En Valladolid, donde nació la condesa-duquesa de nueva planta, Soraya Sáenz de Santamaría, se habla un romance brillante procedente del latín, hay calzadas y puentes romanos. La vicepresidenta ve muchas películas de sandalias y lee a Cicerón. Le pregunto: “¿Qué dicen los augures de la Bética?”. Y contesta: “Por ahora, estamos en la designación de pretores. La elección de cónsules será cuando toque, por el bien de la res publica”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )