La Taberna de Platón

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El sapo Pedro y el escorpión Pablo

Estaba el escorpión Pablo a la orilla de un río reconcomiéndose por su impotencia de pasar a la otra orilla, donde se divisaban las jugosas piezas que huyendo de su ponzoña habíanse allí refugiado.
-En eso que vio al tonto y gordo sapo Pedro que a pesar de su simpleza, incluso él podía pasar el cauce…Y pensó servirse del mismo.
“¡Amigo sapo!…¡hermano Pedro!…Pásame sobre tu lomo y yo te ayudaré a cazar gordas y sabrosas piezas y así ambos saldremos ganando”
-Pedrisco que aunque simple y bobalicón, algo había oído de como se las gastaba el ponzoñoso escorpión, le dijo que nones, que era un mal bicho y que lo mataría con su veneno.
-Insistió el ladino Pablo y al final el sapo tonto accedió…
-A mitad del cauce, tal como se veía venir, el escorpión picó al sapo y lo envenenó.
-¡A ver!…¡a ver! bicho maligno!…dijo el sapo bobalicón…¿por qué has hecho eso?…¿no ves que ahora palmamos los dos, yo envenenado y tu ahogado?
-¡Mira sapo tonto! Es mi naturaleza y si no fueras tan bobo te habrías salvado negándote!
-Así de esa manera ambos perecieron y fueron pasto de los cangrejos carroñeros en las oscuras aguas de la ciénaga.
-¡Que se jodan!

Agustín Muro

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