La tara de Rivera

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La tara de Rivera: Un político que da pena rodeado de una tribu de vengadores.

El jefe de Ciudadanos está despistando a su electorado que espera de él otra conducta. ¿Al margen de que no se haya leído la Constitución puede condicionar la vida de un país de 45 millones?.

España no puede pasarse todo el verano sin un Gobierno en efectivo. Sin un Ejecutivo que mande y pueda tomar decisiones trascendentales. Por ejemplo: ¿qué ocurriría aquí si sucediera un atentado como el del viernes en Munich? Ya, ya sabemos: condenas irrefutables, horror, indignación general… Las generales de la protesta, pero todo sin un gobierno en condiciones de adoptar medidas como las que sin duda alguna adoptará Alemania en horas.

Un Gobierno en funciones firma cuatro documentos de trámite y poco más, pero no tiene atribuciones para mandar, ordenar y, siquiera, pactar, políticas de represión tan duras como exigiría una situación parecida. Por tanto, ese rumor muy extendido de que agosto prolongará la excepción causa espanto. Y más espanto aún produce el comportamiento de quienes no tienen otro mandato electoral que hacer posible una legislatura política sin ambages y en toda regla.

Rivera se está arreando patadones sin fin en su propio tafanario, despistando a su propio electorado, aquel que le votó hace un mes esperando de él otra conducta, no desde luego ésta de urgir al Rey a que arregle Su Majestad la penosa situación de inestabilidad en que nos hallamos. Al margen de que este hombre inmaduro y procaz en sus manifestaciones políticas no se haya leído la Constitución, la pregunta es: ¿un presunto líder de este jaez puede condicionar la vida de un país de casi cuarenta y cinco millones de habitantes?.

Lo peor que puede causar un político no es rechazo, sino pena, lástima por su indocta preparación, y esa sensación es la que destila unRivera que, además, se ha rodeado de una tribu de vengadores que, una vez que les fue mal en otros partidos, el Popular sobre todo, quieren ahora hacérselas pasar canutas a quien presumen que fue su ejecutor: Mariano Rajoy. Siete meses después de la primera vuelta electoral aquí ya nadie traga con ese: “Rajoy, no; los demás, ya veremos” que parece la consigna inveterada de Ciudadanos, nada original por cierto porque es idéntica a la que sigue pregonando Pedro Sánchez a quien ya no le quedan alrededor más que cuatro o cinco paniaguados que sin su jefe al frente, volverán a sus territorios de origen sin más cargo que una modesta secretaria o sección en el partido local .

España no está para ocurrencias, ni, mucho menos para las chanzas pesadas de unos políticos arrogantes que sin  haber ganado nada en su trayectoria, están dispuesto a colocar a todo un país en almoneda o lo que es aún más grave: en grave riesgo. La semana, ya lo digo, es decisiva, pero no hay mucho que esperar de ella.

http://www.esdiario.com/221793462/La-tara-de-Rivera-un-politico-que-da-pena-rodeado-de-una-tribu-de-vengadores.html

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