La Toma de Cartera

maletak

La Toma de Cartera.

En esta nación a la que muchos llaman “país” por no nombrarla por su bendito nombre de España, tan poco dada a conservar sus ritos históricos y tradiciones seculares y en la que incluso la desaparición de la mayor parte del riquísimo ceremonial de la Corona es presentado como un triunfo de “lo democrático” (matrimonios morganáticos incluidos), acabamos de inventar una tradición parlamentaria, que a algunos, como a servidor, más que “un respeto imponente” como El Piyayo de José Carlos de Luna nos da vergüenza ajena. A saber: la solemne y pública trincadeira por parte de los recién elegidos diputados a Cortes, en solemne y muy fotografiado y televisado acto de entrega, de una carísima cartera de Loewe, igualita, igualita a la que cogen por la cara los ministros.

Los españoles somos únicos inventando cosas absurdas y, como luego explicaré, derrochando el dinero público. ¿No había antes “ministros sin cartera”, que estaban de libres oyentes en el Gobierno, sin cometido especifico? Pues ahora hemos inventado justo lo contrario: la cartera sin ministro. Y hemos celebrado la Toma de la Cartera por los diputados como la de hábitos de una monja o la de Granada por los Reyes Católicos. Les han dado la cartera a todos los diputados del Congreso. Ninguno, que yo sepa, la ha rechazado y ha dicho que gracias, que se la compra de su bolsillo, que para eso le pagamos un sueldo. Esa cartera tiene que costar un dinero. Y si sólo fuera la cartera… No ha salido en las fotos de la Toma de la Cartera, pero a cada diputado le han dado, por la cara, un ordenador portátil, una tableta informática y un teléfono móvil, con su correspondiente gratuidad de enganche a Internet y la biblia en pasta cibernética; más un carné para el gratis total en aviones, trenes y taxis. Ah, y dietas aparte.

De Rajoy a Iglesias, aquí todo el mundo ha cogido la cartera y ha salido corriendo. Comprobando que a los escolares no les pagamos la mochila, que se la tienen que comprar sus padres, y contemplando a algunos diputados de la Castuza gozando el estreno de mamela, me han dado ganas de gritar como cuando un ratero apaña una cartera en el autobús:

– ¡A ése, a ése! ¡Cogedlo ahí, que se lleva mi cartera!

Sí, “mi” cartera: la que le hemos pagado usted y yo a estos señores. Que trinquen la cartera de Loewe los diputados del PP hasta tiene cierta coherencia. Montoro, por ejemplo, nos ha dejado a los españoles con la cartera vacía, de tanto IVA, tanto IBI, tanto IRPF y tanta siglas para dejarnos limpia la de Ubrique. Pero ¿y los de Podemos e islas adyacentes? ¿No decían que venían de puros, que no pertenecían a la Casta? Pues ahí los tienen: trincando la cartera y sus mamandurrias conexas como si les fuera la vida en ello. Los de Podemos han exhibido la cartera de diputado que han trincado por la cara como un trofeo de guerra. Lo mismito, lo mismito que tremolaban los bastones de alcaldes cuando llegaron a los ayuntamientos…puestos en el sillón con los votos del PSOE en la mayoría de las ocasiones.

No habré de ser yo quien les llame “carteristas”, no vayamos a tenerla, pues no quiero fías, ni porfías ni cuestión con Podemerías. ¿Pero qué necesidad había de restregarnos por la cara a los españoles los privilegios, prebendas, mamelas, mangoletas y mamandurrias de los diputados, simbolizados en la carísima cartera de Loewe? Si luego decimos que todos los políticos son iguales nos acusan de antidemócratas y derrotistas. Pero a la hora de trincar la cartera de Loewe y salir corriendo sí que lo son. Todos.

En cuanto los he visto roneando de cartera, por si las moscas me he palpado la mía y me he puesto de caballero de la mano en el pecho o de Obama escuchando su himno nacional. Nunca se sabe cómo acabarán nuestras carteras con estos tíos, de derechas o de izquierdas (insisto, todos), que han trincado tan solemne y públicamente la suya de diputados.

Antonio Burgos ( El recuadro )

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*