La tramposa comodidad del antisistema

asco

Una de las costumbres más curiosas de una parte de la sociedad española es que se empeña en cuestionar la democracia y el capitalismo, sin proponer nada concreto como alternativa.

 

Hay, por doquier, voces que intentan convencernos de que el capitalismo ha generado una sociedad donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, y ese latiguillo se repite una y otra vez a pesar de que la pobreza en el mundo se ha reducido en un 80% desde 1970, un proceso que ha ido a la par del aumento de la libertad económica y de la globalización.

 

Pero incluso obviando ese hecho, hay que preguntarse qué proponen a cambio los antisistemas. Llevo años debatiendo con anticapitalistas de todo tipo, que consideran que el libre mercado es el peor de los males, pero muchos no quieren concretar cuál es la alternativa que proponen: ¿tan mala es que ni siquiera se atreven a sugerirla?

 

En el caso de la izquierda las alternativas son bien conocidas: desde el marxismo-leninismo que consiguió hundir las sociedades sometidas a dictaduras comunistas, hasta el llamado “socialismo del siglo XXI” que está arruinando a Argentina y Venezuela. Desde cierta derecha se critica al capitalismo, con frecuencia, desde la nostalgia de las viejas sociedades agrarias, la añoranza del gremialismo medieval o la apelación al comunitarismo o al cooperativismo, como si fuesen la garantía de un mundo feliz en su dimensión económica. ¿Cómo aplicar tales modelos a un mundo globalizado en pleno siglo XXI sin hacernos retroceder muchos años en avances tecnológicos? La nostalgia de pasados idealizados rara vez acierta a concretarlos.

 

http://www.outono.net/elentir/2015/08/05/la-tramposa-comodidad-del-antisistema/

 

 

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