Ladrones

imputada

Ladrones.

El auge del populismo liberticida es culpa suya, al igual que la brecha de resentimiento abierta en los muros de nuestra democracia, el rechazo de nuestros mejores jóvenes a todo lo relacionado con la política o la indignación convertida en ira que amenaza con devenir en suicidio. Culpa de los ladrones, sus cómplices y quienes han mirado hacia otro lado. En términos partidistas, el PP y el PSOE, sin olvidar a CiU en Cataluña. Ellos han partido, ellos han repartido y ellos se han llevado por delante el honor de nuestras instituciones y nuestro sistema representativo.

Es verdad que no son corruptos todos los que están en la vida pública. No es menos cierto que tampoco todos los corruptos están ni estarán nunca en manos de una justicia independiente, entre otras cosas porque ya se han preocupado los dos partidos mayoritarios de controlar tanto la Fiscalía como los tribunales llamados a juzgarles. Ellos son parte y quieren ser juez.

Claro que el remedio podemita será mucho peor que la enfermedad cleptocrática. Claro que estos «apóstoles de la regeneración» apuntan maneras sumamente inquietantes en el uso y abuso del nepotismo y el recurso a métodos indecentes para financiar su formación, por no mencionar su desprecio declarado a las reglas del juego democrático. Sucede, no obstante, que de tanto ir el cántaro a la fuente del «mal menor» ha acabado por hacerse añicos antes de que las opciones genuinamente regeneradoras (UPyD, Ciudadanos, Vox) tuvieran tiempo de consolidarse. Tiempo y oportunidad. Porque los ladrones, sus cómplices y sus padrinos han puesto mucho más empeño en combatir a los de Rivera que en señalar el peligro de Iglesias.

Isabel San Sebastián ( ABC )

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