Lágrimas que son sonrísas

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Lágrimas que son sonrisas.

A no ser que lo tenga bien «trincado» como sucedía con Jordi Pujol y Artur Mas, el ya ex presidente puede irse olvidando a más corto que largo plazo de ser quien mande en la sombra sobre la acción de su sucesor Carles Puigdemont y, mucho menos, de quien será su vicepresidente y líder de ERC, Oriol Junqueras, quien no ha hecho cosechar beneficios desde que sembró en la coalición con Convergencia i Unió primero y con Convergencia después.

Así lo atestiguan la racionalidad y, sobre todo, la historia en casos similares al que nos ocupa. A ella debería prestar atención el saliente y recordar aquella frase de la famosa serie de Uderzo «en mi testamento exijo que Astérix muera conmigo». Ésa es la única manera de no sufrir con las decepciones posteriores una vez el nuevo inquilino se siente en la poltrona.

Iñaki Zaragüeta ( La Razón )

Viñeta #Elsacapuntas

 

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