Un largo camino para regresar al principio

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Un largo camino para regresar al principio

Desde ayer hay militantes del PSOE en estado de shock porque finalmente, tras cerca de un año de decir no es no, sus dirigentes provisionales han decidido decir no pero sí.

En el camino se han dejado el alma hecha jirones a causa de un posicionamiento inflexible que les cegaba cualquier posibilidad de salir airosos del callejón sin salida en el que se habían metido, porque los más románticos se empecinaban en acabar siendo como los últimos de Filipinas, diezmados pero con honra, y los más realistas peleaban por salvar las naves.

La lucha era entre el alma utópica y la mente práctica; entre el sueño del pasado y el sueño del futuro, entre la táctica y la estrategia, entre ser irrelevantes o luchar por volver a ser decisivos, y para tomar esa decisión el extinto Pedro Sánchez recurría y jaleaba a las bases mientras que los que le habían desalojado optaron por asumir el riesgo de decidir por sí mismos.

En estos meses no ha habido diálogo entre los propios socialistas sino señalamientos y enfrentamientos inútiles, que han desangrado el alma de unos y otros porque, a la postre, pareciera que en el socialismo español se ha elaborado una lista de buenos y malos, puros e impuros, leales y traidores.

El sambenito ya lo llevan colgado los miembros de la gestora que han propiciado la abstención para que gobierne Rajoy, y llevarán esa penitencia durante un tiempo, hasta que en los próximos meses el grupo parlamentario del partido socialista pueda demostrar que el PSOE no se ha entregado con armas y bagajes al PP sino que, mientras los de Podemos hacen escraches en la calle, ellos hacen política en el parlamento, obligando a Rajoy a que lo pacte casi todo.

No se me alcanza pensar que   sean unos traidores a la causa socialista  los que han promovido la decisión de una abstención con el criterio de desatascar la gobernabilidad de España después de dos elecciones y casi un año de bloqueo.

Tengo para mí que han sudado sangre antes de tomar esa decisión que no quieren entender no siquiera los suyos, pero al final le han dado una oportunidad a España de no caer en las redes de sanciones económicas de la Unión Europea, le han dado una oportunidad al dialogo que estaba cerrilmente bloqueado entre la derecha y la izquierda democrática de este país, y se han dado una oportunidad a sí mismos para reconstruir un partido que gane elecciones.

Mientras tanto Zapatero, al que nadie le podrá quitar el mérito de ser el autor de haber convertido al PSOE en lo que hoy es, sigue en Venezuela intentado decirle a Nicolás Maduro cómo se resuelven los problemas de un país en el que el caos está en la calle y los opositores en la cárcel.

Diego Armario

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