LAS AMENAZAS DE GIBRALTAR

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LAS AMENAZAS DE GIBRALTAR

Casi en secreto, sin anuncios previos y con muy escasa información posterior,España y el Reino Unido han comenzado a hablar sobre el futuro de Gibraltar como consecuencia del Brexit. Se trataría de conversaciones informales y preliminares para ver cómo se aplicaría a la colonia el acuerdo que se alcance entre Bruselas y Londres sobre la desconexión.

Las directrices de negociación aprobadas por el Consejo Europeo, como es sabido, otorgan a España una capacidad de veto sobre esa aplicación a Gibraltar. Por eso, son necesarias unas negociaciones bilaterales entre el Gobierno español y el británico, que deberían terminar antes del 29 de marzo de 2019, fecha de la salida de la UE del Reino Unido y con ella de Gibraltar.

Los gibraltareños querrían estar presentes en esas negociaciones como una tercera parte, pero eso -que consiguieron en tiempos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, con el famoso Foro Trilateral- es algo inaceptablepara el actual Ejecutivo español. Si quieren participar en las conversaciones tendrán que formar parte de la delegación británica, lo que tendría sentido, ya que se está hablando de su futuro. Pero nunca como una tercera parte.

Convendría pedir al Ministerio de Asuntos Exteriores algo más de transparencia en esa negociación, para evitar que crezcan las voces que piensan que España no va a dar la batalla en la cuestión gibraltareña si eso impide un acuerdo europeo con el Reino Unido.

El Brexit ha facilitado al Gobierno español un escenario favorable para sus históricas reivindicaciones sobre Gibraltar o, al menos, para terminar con las prácticas que, desde la colonia, suponen un serio quebranto para las Hacienda española.

Las autoridades gibraltareñas vienen preparando desde hace tiempo su estrategia para intentar minimizar los daños que va a causar al Peñón la salida de la Unión Europea, que tanto les espantaba. Y, entre otras cosas, vienen amenazando con hacer repercutir sobre el vecino Campo de Gibraltar las consecuencias de una salida que no les resulte satisfactoria. Hace sólo unos días, en su discurso de Año Nuevo, el ministro principal, Fabian Picardo, lanzó una velada amenaza sobre el futuro de los mas de 7.000 españoles que pasan diariamente a trabajar a la colonia.

Como cuenta muy bien el capitán de navío retirado Ángel Liberal Fernández, llevan tiempo trabajando intensamente en la zona con sus terminales mediáticas y sobre todo con sus contactos directos con representantes de partidos políticos, organizaciones sindicales, asociaciones de trabajadores, etcétera, para lograr que cale el mensaje de que si les va mal a ellos, les irá peor a los españoles del Campo de Gibraltar. El chantaje está servido, pero el Gobierno español, al contrario de lo que les está sucediendo a algunos de los dirigentes de esos partidos y organizaciones sociales, no puede aceptarlo.

Por el contrario, debe dejar muy claro a los gobernantes gibraltareños, que España tiene ahora la sartén por el mando y que una estrategia como esa no les va a servir.

Luis Ayllón ( ABC )