LAS EDADES DE RAJOY

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LAS EDADES DE RAJOY

El presidente Rajoy molesta a veces a los jóvenes por lo mismo que cada vez nos gusta más a los que nos vamos haciendo mayores: y es porque empata con nuestra humanidad, comprendiéndola, y en él vemos reflejadas nuestras virtudes y también y sin disimulo nuestros defectos.

Los votantes más jóvenes suelen reclamar héroes tal como los políticos más jóvenes están convencidos de que pueden hacernos creer que lo son. Pero crecer significa entender que cuando le pedimos a un político que encarne la fantasía de que vive en un plano moral superior al nuestro le estamos pidiendo que nos defraude.

El presidente Rajoy no es perfecto pero comprende nuestra naturaleza imperfecta y sabe hablarnos desde el sentido común de los que somos conscientes nuestras limitaciones. Ayer demostró ser el único político que entiende a los españoles tal como somos y no tal como él querría que fuéramos. Jordi Pujol fue capaz de hacer algo parecido con los catalanes y por eso pudo estar 23 años en el poder.

Pablo Iglesias es en cambio un comediante afectado y con la edad se le irá corriendo el rímel como a las madres que se visten con la ropa de sus hijas. El paso del tiempo es especialmente cruel con la impostura.

Mariano Rajoy defendió ayer sus logros como un padre cuando los hijos llegan a la edad en que nos dicen que no les entendemos y lo que pasa es que les entendemos tanto, y conocemos tan bien el riesgo, que nos anticipamos al desastre aunque se nos rompa el corazón con su enfado, y asumimos que hasta que no sean padres no van a comprendernos hasta echar de menos el tiempo en que todavía podíamos protegerlos.

Hay una edad para creer que Rajoy es una momia de provincias que no hace nada y otro tiempo, más maduro, y seguramente más triste, para ver en el presidente a un gobernante eficaz y discreto, a un orador brillante, con su humor sutil y más hiriente de lo que parece, y también a un mortal como todos nosotros, patoso, con los defectos al sol, nuestros mismos vacíos clamorosos y el recuerdo de lo que pudimos ser y se perdió en el camino, que suele ser bastante deprimente.

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor

One Comment

  • xcraterh19

    15/06/2017 at 10:28

    De todos modos, la prensa en general cae en el primer error que no se debe tener con el enemigo, fallo primero del repe secretario general de la rosa roja.

    Este solo hablaba del pp, le daba publicidad, al margen solo veía la paja ajena, no en su partido, campeón en corrupción, antes y ahora, pasemos a la actualidad, ese partido emergente en declive, no pueden aunque quieran y mientan.
    No se debe mencionar al enemigo, es publicidad y este pequeño hombre tiene un ego como el de la rosa roja, siempre primero él y no importa que diga o haga, él manda y los demás obedecen y si no a la calle, le sobra gente.

    Y llamó mi atención su vida sentimental, supongo, es decir, que le uniera algún sentimiento, no una fría relación. Me refiero a la que desde su puesto, benefició a su familia, padre y hermano, sin embargo el juez de turno dijo que había causa, cuando en otros casos de otros partidos políticos sí.

    Yo vi que él pensaba lo mismo, por eso la apartó de lado, mejor dicho, la castigó, la cambió por otra.

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