Lo nuevo y lo viejo

gila

Lo nuevo y lo viejo.

El maestro Gila nos hizo reír y pensar, contándonos el efecto hipnótico y deslumbrante que producía en algunas personas saber que un objeto era americano. Todas las demás características ya no importaban, qué más daban si era americano. Nos decía: «Cada vez que te ibas a comprar algo nunca te decían lléveselo, es bueno, tiene calidad. No. Es americano. Y te quedabas…huy». Parodiaba conversaciones como esta: «Me he comprado unas gafas que polan el relufau, te angulan el ojo pero se refractarian, el sol se te reconcova dentro». «Es que no te entiendo Luis», decía el amigo. «¡Que me he comprado unas gafas americanas!». Y entonces el oyente terminaba preguntando dónde, para comprarse otras.

La misma idolatría que entonces se sentía por lo americano, la sienten ahora por lo nuevo los carentes de experiencia, de historia, y de sensatez. Critican las viejas políticas, los viejos partidos, y hasta la «vieja» Constitución, que cumple 37 años. Valorar más lo nuevo que lo viejo, sólo por razón del menor tiempo de existencia, es tan estúpido como valorar más lo viejo por la razón contraria.

Además de las glorias deportivas, en estos días también campean por España el descaro y la desfachatez que tienen los que están en un partido novicio cuando corean que lo nuevo es mejor solo porque ellos sean novatos.

Sea más nuevo o sea más viejo, siempre preferiremos lo bueno que lo malo; nos parecerá mejor lo eficaz que lo ineficaz. Estaremos con lo honrado y no con lo corrupto, con lo limpio y no con lo sucio. Confiaremos en las personas con experiencia, desconfiando de los inexpertos. Valoraremos siempre más la solidaridad que el egoísmo, lo útil que lo inútil. Y por supuesto, siempre creeremos más a los sinceros y realistas, que a los demagogos populistas.

http://www.larazon.es/opinion/columnistas/lo-nuevo-y-lo-viejo-DG11241543

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