Los errores de los otros

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Los errores de los otros

El nacionalismo sigue siendo el gran desafío de estos tiempos en Europa y, por supuesto, en España. La crispación que vive Gran Bretaña en torno al referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea es una consecuencia más de esa perversa visión de la política que practica el nacionalismo.

Su ideario y su praxis son fuentes permanentes de conflictos y, por desgracia, nunca aportan nada bueno a la sociedad donde se incuban. Se puede amar bien profundamente a la tierra de cada uno, sin necesidad de convertir esa fuerza en arma arrojadiza contra el otro: el vecino, el rival o el oponente. El nacionalismo, incluso el que se presenta entre envolturas democráticas, juega siempre a la exclusión, a la confrontación, a la xenofobia, y, por tanto, de una u otra manera engendra enfrentamiento y violencia.

El Brexit es un subidón de la fiebre nacionalista británica. Legítimo pero antihistórico, y del todo regresivo. En España deberíamos saber extraer algunas conclusiones para nuestra propia vida política partiendo de los errores de los otros.

El Astrolabio ABC

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