Los imposibles equilibrios de Pablo Iglesias

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Los imposibles equilibrios de Pablo Iglesias

Son días de máxima tensión en Podemos. Asistimos a un juego de equilibrios delicadísimo. No se permiten fallos, exabruptos, salidas de tono… que en estas fechas se pagarían carísimos en las urnas.

Pablo Iglesias es muy consciente de que si quiere gobernar, debe mantener ahora un tono moderado, un mínimo de sensatez, evitar los radicalismos. Lleva tiempo en ello. O moderaba su programa o no sumaba votos. Debía buscar la centralidad y lo ha hecho. Con gran éxito según confirman los estudios demoscópicos: está devorando al PSOE hasta dejarlo en los huesos.

Por eso Manuela Carmena ha aplazado la eliminación de las calles franquistas en Madrid. Por eso un partido que propuso cargarse la OTAN ha fichado a un ex JEMAD que trabajó en la Alianza Atlántica. Por eso en el programa electoral para las generales no hay ni rastro de la renta básica para todos (se habla de una “ayuda” genérica con muchas excepciones), ni del impago de la deuda (ahora es ‘reestructuración’), ni de la jubilación a los 60 años.

El problema es que las bases de Podemos no son moderadas. Ni mucho menos: quieren leña al mono, más ¡viva venezuela bolivariana!, la lucha de clases y linchar al madero.

Para desesperación de Pablo Iglesias encima Podemos tiene también algún verso suelto. Por ejemplo, Juan Carlos monedero, que este miércoles en León nos ha dejado lindezas como estas:

— “Los islamistas son un invento de Estados Unidos, que después de crear el monstruo quieren que rebajemos nuestras libertades para combatirlos”. Los políticos “deberían hacer más caso a esos barrios marginales de Europa donde los jóvenes que no tienen nada, escuchan los cantos de sirena de los yihadistas”.

— “Si los Borbones quieren ser jefes del Estado que se sometan a un referéndum”. Y ha arremetido contra Juan Carlos I por su “querida”: “Que no venga todos los 24 de diciembre a darnos lecciones de lo que es una familia católica, apostólica y romana que luego no cumple”.

Lo advierto. A este paso, con este nivel de estrés, Pablo Iglesias no llega al final de campaña.

Javier Fumero ( El Confidencial )

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