LOS LOBITOS DE PABLENÍN

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LOS LOBITOS DE PABLENÍN

En el último de sus comunicados entrañables directo al corazón del pueblo -con riesgo de que éste sea diabético y muera por sobredosis de azúcar-, Pablo Iglesias dijo que ardía en deseos de acunar a sus bebés con el romancillo del lobito bueno al que maltrataban todos los corderos, obra de José Agustín Goytisolo en versión de Paco Ibáñez que ya con Franco era la nana oficial -bastante ridícula- en toda familia progre o de recia observancia marxista-leninista. Es un guiño de autosatisfacción con el que Papá Rojeras se siente superior a esa gentecilla que les canta los Cinco lobitos a una cosita húmeda que, en su primer gesto de alienación burguesa, se ríe atontolinada.

Pero Iglesias debe pedir a sus raperos una letra nueva para la vieja nana roja. Tras reunirse con sus lobitos buenos, esos que los fachas llaman asesinos etarras, habrá visto que las nuevas generaciones necesitan otro guión que convierta a los corderos en verdugos y a los lobitos en víctimas. Para rearmar a la mocosería con nanas de odio nacional, de clase y anti-patrialcal (ETA dixit) no estará solo.

Acompañando al Matarife Ternera, a los camaradas podemitas, al clero satánico, a los mediadores internacionales al contado y a los hijos naturales de Sabino Arana, estaba la UGT, madre del PSOE, hoy en manos de un tío de ERC llamado Álvarez, que se quedó con el sillón de Méndez. La UGT será el sindicato del Frente Republicano Abertzale y Pancatalán, el nuevo FRAP. Sí: las mismas siglas de la banda terrorista del papá de Pablenín.

El Ternera coautor de la matanza de Hipercor, amigo de manada del maltratador Eguiguren, héroe de La Sexta, no es el único lobito bueno. De Juana Chaos, del que dijo Patxi López tras su falsa huelga de hambre “lo que importa es que Iñaki no se muera”, es el que, como recordó ayer Paco Rosell, dijo tras el asesinato de los Jiménez Becerril: “Me estoy tragando todas las noticias del atentado de Sevilla. Me encanta ver las caras desencajadas que tienen” (…) “En la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y terminaremos a carcajadas limpias”. Zapatero lo soltó. A Bolinaga, asesino, carcelero y torturador de Ortega Lara, lo soltó Rajoy.

No sé cómo les contará Pablenín a sus niños que los que mataron a otros niños, los de la casa-cuartel de Zaragoza, eran lobitos buenos, amigos de papá. Pero lo hará.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor