Los niños chicos siguen jugando al escondite

jugandoni

Los niños chicos siguen jugando al escondite.

Lo novedoso es que los nuevos que nos iban a regenerar y esto iba a cambiar en un verbo ha resultado ser más viejos que la tos y, al mismo tiempo, inmaduros como niños chicos a quienes les han quitado un caramelo. Pero, lo peor de todo, es que no son conscientes del ridículo que están haciendo y siguen de tele en tele los unos y Sánchez de escondite en escondite, dándose lecciones los unos a los otros. Rivera, ya puesto y en plan cada vez más estupendo, desde la cima de la experiencia y la sabiduría en la que se cree instalado, se puso a dárselas al Rey. Vamos que le faltó decir que eso él, caso de ocupar lo arreglaba en dos patadas.

El arranque de la nueva legislatura está resultando aún más patético que el final de la anterior. Lejos de escarmentar de nada los protagonistas parecen haber progresado tan solo en la perseverancia en el error y en el empeño de tomarnos a todos por imbéciles. Su cuento ahora es intentar descargar la responsabilidad en el otro y decirle que es aquello que está obligado a hacer. Iglesias se lo dice a Sánchez, Sánchez se lo dice a Rajoy y Rivera vuelva a Sánchez. Que te abstengas tú, mejor tu vota sí y luego yo a lo mejor, que de eso nada, que vota no y te ajuntamos y esta vez hacemos el gobierno de izquierdas y separatistas que es lo que, según está más que probado, llevaría en volandas a España al paraíso. Venezolano, digo

Nadie parece querer ni siquiera mirar la evidencia, metido en esa burbuja de cristal aislante con la realidad que parece ser el Congreso de los Diputados, de que mas allá de sus juguetitos de niñitos que ya algunos empiezan a percibir como auténticos niñatos, la única opción y ahora más clara es que gobierne quien ha ganado las elecciones. Y si no le dejan ni siquiera formar gobierno, que de eso se trata, de impedirlo y bloquearlo pues a lo que vamos es a unas esperpénticas terceras elecciones. Y vamos a dejarnos de equidistancias, los culpables, los responsables de que eso suceda son Sánchez y Rivera.

Y más Sánchez porque al menos, hay que reconocerlo, el de Ciudadanos ha movido ficha. El del PSOE debe suponer que como le fue mal lo de la pasarela ahora va a probar con hacer el marmolillo. Y no se si ambos son conscientes de que la gente ya no se deja enredar en sus retóricas y excusas, ve lo que obvio y tira por el lado sencillo de las cosas, que suele ser el camino y que en ocasiones como estas resulta ser el único. El que parecen empeñados en cegar ahora, el reaparecido y me da que un algo magullado Girauta, con la vuelta al veto y tornando a decirle al PP que líder ha de poner al frente, aunque los votantes, cerca de ocho millones, casi cinco más que ellos, les hayan dado con la papeleta en los morros. Cuatrocientos mil votos perdieron por eso y lo que pueden perder es hasta la hijuela en dos viñetas si siguen en esta andada.

Y lo de Sánchez que ya no escucha a nadie y menos que a nadie a los propios socialistas esta alcanzando ya categoría de grotesco. Al pretender eludir cualquier responsabilidad cae en la peor de ella. Su cerrazón, su negativa a hablar de nada y su NO tan terco como estéril le está haciendo despeñarse hacia la irresponsabilidad más absoluta.

Ya está julio dando las boqueadas y vamos a asomarnos a agosto sin que se vislumbre que el sentido común, el interés general, el futuro de España y el bienestar de sus ciudadanos haga acto de presencia alguna. Los niños chicos siguen jugando al escondite

Antonio Pérez Henares

 

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