Los podemitas tiran por tierra el acervo cultural

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Los podemitas tiran por tierra el acervo cultural.

Me parece, en esta situación trágica de España, que los antisistema quieren dilapidar del mapa todo vestigio cultural. Y entiendo por vestigio la huella personal o animal que va desde Altamira hasta el Museo del Prado. Se han erigido en los blancos sepulcros de la humanidad, en los impolutos, en los señores dadores de vida. Pero trincan de otros países -dictatoriales, viva la dictadura- y se pasan el tiempo pavoneándose como referentes o ejemplos. Ahora ha sido el ayuntamiento de Zaragoza -otra marca blanca del movimiento asambleario- el que ha vetado el concurso de canto Montserrat Caballé. Y todo porque nuestra soprano internacional ha defraudado a Hacienda, y Errejón y Pablo Iglesias que ahorra más que gana y gana una pasta gansa (parlamento europeo, la tuerca tv, la forma de ahorcar a los ciudadanos de orden, subvenciones caribeñas e iraníes, etc).

Desde que ha llegado esta caterva con las autonómicas y municipales, no dejan títere con cabeza; mejor dicho, se la cortan a la más mínima, el Rey, los duques de Palma, las infantas y habrá concursos de tiro al plato con la efigie de Franco y todos sus generales que están siendo descabezados por todas las calles españoles. En su lugar, como en Cádiz, donde el regidor es un anarquista que atiende por Chiquilicuatre, están colocando imágenes obscenas, arrinconando tradiciones y, sobre todo, de índole cristiano. Qué no decir (más que disparate me parece un sacrilegio) de la Mezquita de Córdoba que quieren que prevalezca exclusivamente el culto musulmán sin recordar que antes que mezquita fue catedral.

Desde luego, y como hace unos días reflejé en estas páginas, vienen cumpliendo el ideario de Lenin con escrupulosidad. Ideario al que el necio de Pedro Sánchez se suma tan contento con tal de abrazar el poder. Y no digamos las tradiciones populares y religiosas, inclusive la abolición de los toros, gesto al que me puedo sumar en mi condición de defensor de los animales. Asimismo, quedan prohibidos los souvenir con la muñequita con faralaes y los morlacos con banderillas y diestros con la muleta. En suma, rechazo a cuanto transpire la más leve fragancia de lo español. Para estos renovadores de salón, que no nos miran y si nos miran nos llaman viejos, mi más absoluto desprecio. Si no saben respetar la historia, tampoco se respetan ellos. Nada hay más ridículo que un petimetre de éstos disfrazado de redentor de la Humanidad pregonando necedades tercermundistas y vendidas como trascendentes.

Santiago López Castillo ( Periodista Digital )

 

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