Los políticos buscan al culpable de sus errores

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Los políticos buscan al culpable de sus errores.

Estoy persuadido de que hasta para equivocarse hay que tener arte porque lo peor no es meter la pata sino ser incapaz de salir airoso de un error, y eso es algo en lo que se esmeran los más locuaces de nuestro entorno que casi siempre son los positicos.
Yo mismo soy de los que se equivoca par de dos o tres veces al día, porque quien mucho habla mucho yerra, aunque en mi caso mis errores apenas tienen consecuencia para los demás, en cambio cuando se equivocan los que se han subido al pedestal de la fama o el poder, la crítica les persigue hasta el catre… o hasta la muerte.
Por eso es importante tener un cierto arte a la hora de equivocarse para que parezca que el error es imputable a cualquiera, menos al que lo ha cometido.
En esto los políticos son únicos, porque su primer objetivo es la supervivenci y saben cómo diluir y repartir las responsabilidades de sus meteduras de pata.
Por ejemplo, Pablo Iglesias que ha perdido más de un millón de votos, ha decidido que va a hacer una encuesta para descubrir cuáles han sido los errores de Podemos, que es algo inaudito porque preguntarle a tu clá si les gusta tu coleta es el camino más rápido para convertir una encuesta en un referéndum de adhesión.
Pedro Sánchez, al que alguien le ha aconsejado que permanezca en silencio, también es muy aficionado a consultar a las bases del Psoe sobre las decisiones que debe tomar, pero en este momento no se atreve a hacer esa encuesta porque le escasean los argumentos después de haber conseguido volver a hacer historia con el resultado electoral más bajo de su partido, aunque acabará haciendo esa consulta.
Albert Rivera – otro que ha perdido votos y escaños – tiene claro que la culpa de sus desgracias es imputable a la ley electoral, con la que hace unos meses sacó un indudable mejor resultado, y se queda en su paz señalando con el dedo al enemigo exterior sin asumir ninguna responsabilidad.
De Rajoy, ni hablemos, porque lleva años mirando para otro lado cada vez que le explota un escándalo entre sus partes, y aunque esta vez ha obtenido cincuenta escaños más que el segundo partido, nunca ha sido muy aficionado a mirarse al espejo y encontrar en la imagen que le devuelve al responsable de los males del PP.
Aquí el que más y el que menos, mira para otro lado, se hace el sordo o va de listo, pero ninguno conjuga el verbo dimitir ni recita en latín el mea culpa.
Es cierto que, creyentes o agnósticos, en España todos somos víctimas de una educación judeocristiana que nos conduce a tener un cierto sentimiento de culpabilidad , aunque intentemos disimularlo, pero parece que eso está reservado para los adúlteros. – y en este caso permítanme que añada “y adúlteras ” , porque sería injusto y machista quitarles el mérito que les corresponde – y no para los profesionales del engaño de destrucción masiva
Al final acabarán por llegar a un acuerdo aunque simulen sentirse como doncellas macilladas, porque aunque a todos les gustaría ser grandes actores, en el fondo son unos aficionados de la simulación .
Diego Armario

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