Los primos de Ada Colau

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Los primos de Ada Colau.

En España los únicos que están organizados son los okupas y también los antisistema, algunos de los cuales han tomado posesión de alcaldías y concejalías de los ayuntamientos de las grandes ciudades e incluso de parlamentos autonómicos. Sus vidas han cambiado porque ya tienen un sueldo, coche oficial y mandan sobre la policía, y eso provoca que estén encantados sus familiares y amigos, cercanos o lejanos, porque su consabida generosidad les ha llevado a colocar a los suyos, y en cualquier caso a protegerlos.

La solidaridad y la coherencia que les caracteriza garantiza a sus colegas una cierta inmunidad, y en cualquier caso una segura protección en el desarrollo de sus actividades, porque son hermanos ideológicos y esos colectivos tienen cristalino que entre bomberos no deben pisarse la manguera. Yo entiendo a Ada Colau, porque alguien que ha pasado de amenazar con agredir en el Parlamento español a un representante de la banca a quien llamo criminal, a sentarse en el sillón de la Alcaldía de la más importante ciudad catalana, disfruta ahora de unas posibilidades inimaginadas cuando hacía escraches, y no duda en ejercerlas controlando a la policía municipal y exigiéndole que aguanten agresiones de los manifestantes que queman o destrozan el mobiliario urbano y convierten el Paseo de Gracia en un espacio sin ley.

Cuando llegan al gobierno los que están acostumbrados a calificar a la policía como “represora y fascista” tardan un tiempo en entender que evitar el desorden forma parte de las obligaciones de un gobernante. Es cierto que incluso la derechona catalana, cuando Xavier Trias fue alcalde, fue tan irresponsable como lo es ahora Ada Colau, porque por evitarse problemas les pagaba el alquiler a los okupas, pero Trías lo hacía por cobardía y la actual alcaldesa lo hace por convicción. El problema de este tipo de situaciones es que acaban por descontrolarse porque los antisistema callejeros no entienden de complicidades con el poder, y al final terminan por rebelarse contra ellos, aunque sean de los suyos.

Mientras tanto Pablo Iglesias, ayer estuvo en Barcelona intentando engañar a los empresarios al proclamar que él es socialdemócrata y que en los Ayuntamientos donde gobiernan los suyos la economía crece. Esas afirmaciones las contradice la agencia Moody’s que ha rebajado este jueves la deuda a largo plazo de la Generalitat de Cataluña hasta el grado Ba3, en el rango de bono basura. Esta calificación es la peor nota nunca otorgada por Moody’s a una comunidad española y la sitúa por debajo de Nigeria y Bangladesh. Barcelona es la capital económica de Cataluña y no se libra de esta calificación negativa.

Diego Armario

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