LOS REFORMADORES

maloni

LOS REFORMADORES

Hay una arrogancia en los hijos que consiste en querer enmendar a los padres. ¿Es sólo arrogancia? No. Es arrogancia y algo más. Normalmente es arrogancia y no saber qué hacer de sus vidas que no sea quejarse. Quejarse por quejarse. Enmendar sin plantear una solución.

El publicista Lluís Bassat dice siempre que innovar no es sólo tener una idea nueva; sino nueva y mejor que lo que había. Si es nueva pero es peor, no es innovación, es una porquería.

Algo así sucede con la Constitución y sus renovadores. Nunca la palabra “renovación” había sonado tan demagógica y tan hueca; y tan alejada del consenso que suelen reclamarle al Partido Popular los que ahora le exigen saltar al abismo sin tener claros ni el propósito ni los aliados.

Como a los hijos con más ímpetu que entendimiento, a los reformadores de la Constitución les falta un hervor y les sobra bastante de ese egocentrismo de quien tiene más ganas de hablar que cosas de decir.

Como hemos visto en Italia, jugar con cosas que no tienen repuesto se paga caro, y la obligación de un buen político es tanto defender aquello en lo que cree, como conducir a su pueblo sólo a las batallas que puede ganar.

Si alguien tiene alguna idea sobre cómo tendría que ser una eventual nueva Constitución, que la exponga. Y sólo cuando sepamos si es verdadera innovación o auténtica boñiga, hablaremos de reformas. Mientras tanto, agradece que todavía puedas vivir, libre y en paz como nunca un español había vivido antes, en casa de tus padres.

Salvador Sostres ( ABC )

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