LOS SENTIMIENTOS SON CUESTIONABLES

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LOS SENTIMIENTOS SON CUESTIONABLES

A una mirada nacionalista el sentimiento de pertenencia a su nación es la pasión política originaria e intocable. Por si alguien lo ignorase, el nacionalismo declara que la política es sobre todo la exaltación de la propia nación y, a fin de cuentas, un combate entre intereses, ideologías y pasiones nacionalistas. ¿Que eso contradice el significado de democracia? Eso lo dirá usted, replicará el fanático, yo estoy en mi derecho de sentir (y pensar) lo que quiera. No querrá usted convencerme.

Nada cuenta el peso de las razones ni nada puede la deliberación racional contra la liberación nacional. “El nacionalismo es la indignidad de tener un alma controlada por la geografía”, concluyó el filósofo Santayana. En pocas palabras, para el nacionalista la política se agota en preservar lo propio y levantar fronteras frente al otro. Para el demócrata, en cambio, toda pertenencia individual —ya sea a una etnia, una iglesia o un partido— ha de someterse a la común ciudadanía. Y los únicos sentimientos políticos universalmente respetables serán sólo los nacidos de esa conciencia que nos considera a todos sujetos de iguales derechos.

Aurelio Arteta ( El País )