Los viejos parecen honorables…aunque algunos no lo son

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Los viejos parecen honorables…aunque algunos no lo son.

Alguien dijo que las putas, los edificios y los dictadores , con los años, acaban pareciendo venerables.

Fidel Castro se morirá en la cama un día de estos, como se murió Franco hace cuarenta y un años.

La diferencia entre ambos es la longevidad del cubano, aunque el gallego también murió de viejo, porque hay países que, por alguna razón que desconozco, sufren la condena de tener que soportar durante décadas eternas a sus dictadores que siempre son crueles ,aunque con los años parezcan venerables ancianos.

No se llevaron mal el gallego y el que casi lo era por sus ancestros españoles, porque aunque uno es comunista y el nuestro fue un militar monárquico conservador que convivió a gusto con el fascismo, los dos llegaron al poder mediante las armas, y se apalancaron en él como gatos panza arriba, sin olvidarse de fusilar de vez en cuando a algunos compatriotas para que nadie olvidará quién era el comandante o el general.

Con motivo del noventa cumpleaños de Fidel – al que yo también conocí en un viaje a Cuba- muchos nostálgicos de un romanticismo revolucionario que murió al poco tiempo del derrocamientos del dictador Fulgencio Batista, lo han celebrado con una cierta admiración como si los años cubriesen de desmemoria las tumbas que fabricó Fidel en su isla.

Como estoy haciendo una comparación entre él y Franco no se me olvidan las que fabricó durante su mandato el español , pero me presta recordar que tan inmoral es un dictador de izquierdas como el de derechas, aunque a día de hoy haya quienes festejen que el nonagenario repita la frase ” No mejor arrepiento de nada de lo que he hecho”.

El romanticismo de la revolución cubana atrajo a intelectuales de todo el mundo como Regis Devré, Enrnest Hemingway o Gabriel García Márquez, y durante años no hubo líder político europeo que no quisiera visitar La Habana y hacerse una foto con el barbudo que vestía de verde oliva, y esa simpatía jamás la consiguió el militar español que, muy al contrario cosechó enemigos y antipatías porque Fidel poseía la capacidad de seducción de los revolucionarios de la época y Franco siempre fue un ser, en blanco y negro,bajito, gordo y calvo.

Aunque la historia cada país la escribe como le da la gana a los vencedores, hay hechos irrefutables que son más sólidos que las filias o las fobias de cada uno de los que la cuentan.

Diego Armario

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