Macrofraude

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Macofraude.

¿Alguien puede sorprenderse ante la acción de una justicia a la que le extraña la legalidad de partidas presupuestarias dedicadas a joyerías, restaurantes, tiendas de deporte, balnearios, hoteles o floristerías? ¿Alguien puede considerarse una víctima ante la acción de unos investigadores cuyo celo ha sido excitado por la proliferación de contratos de 17.997,98 euros, a 2 euros y 2 céntimos del límite para no licitar concurso público?

El señor Besteiro no sólo está en su derecho sino hasta en su obligación de defenderse. Primero, porque las fundadas acusaciones que pesan sobre su gestión son de lacerante gravedad. Segundo, porque su dimisión prueba que en absoluto se ha construido en los tribunales un caso con falta de fuste o rigor.

Alfonso Merlos ( La Razón )

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